Ideario

En esta bitácora se va a hablar de estrategia, tanto en los negocios como en otros campos, con un enfoque abierto que invite a la reflexión, a ser posible en común

A continuación voy a explicar porque creo que es importante pensar como un estratega, aunque cueste:

Nuestra evolución nos ha preparado para lidiar con los hechos inmediatos. En la intemperie, donde nuestra especie ha estado cientos de miles de años, se sobrevivía estimando consecuencias inmediatas y poco sutiles: si viene el tigre, corre; si haces una lanza, comerás carne. 

Así que pensar estratégicamente es antinatural, porque hay que tener en cuenta el largo plazo. La mente de un estratega no es un sitio confortable, que le vamos a hacer. Precisamente por eso es una ventaja desarrollarla.

Es verdad que la estrategia no garantiza el éxito. Pero también que nuestro mundo, complejo, interconectado y frágil, está en riesgo si aplicamos las recetas más inmediatas, a las que nos impulsa la inercia, o las más fáciles. Igual ocurre con la posición de nuestra Sociedad y nuestras Empresas en ese sistema. Porque es un sistema: todo depende de todo. Ya no vale el pensamiento lineal que nos ha llevado a la luna, pero también a dos guerras mundiales y una fría.

Quizá no se aprecie así en nuestra vida día a día, pero según nuestra sociedad es más de consumo, y nuestro mundo más un mercado, más importancia tiene la estrategia empresarial en la dirección de la historia y en nuestra vida cotidiana. 

Hoy, pensar y actuar como estrategas no es un lujo, es necesario para existir. Sin embargo, los medios de comunicación y las verdades asumidas no nos lo facilitan, nos impulsan a ser reactivos, simples y condicionados. Hay a quien le interesa que sea así. 

¿En un coche, qué prefieres, conducir, o mirar por la ventanilla sentado en los asientos de atrás?  Esta bitácora es para los que, si no les dejan o no quieren conducir, por lo menos prefieren ir en el asiento delantero del acompañante, entender a dónde te llevan, y tener la opción de opinar. Para los que por inquietud o ambición reconocen que su éxito y satisfacción en la vida pasan por trabajar hipótesis sobre la forma en que funcionan los distintos mundos en los que nos movemos. 

O dicho de otro modo, "Lo ves, o no lo ves"

Sobre mí

Me debo disculpar de antemano ante los visitantes de Estratega por no identificarme más que como el Sr. Martínez. Alguna ventaja tenía que tener un apellido tan discreto... En cualquier caso, creo que es positivo para la independencia de este blog, y para que se entiendan mis apuntes como lo que son, personales y separados de mi actividad y trayectoria profesionales (que por otra parte, me conceden una perspectiva interesante).

¿Cual es mi objetivo detrás de este esfuerzo? ¿Cual es mi "estrategia"? No es sólo intentar que las cosas vayan mejor. También espero sacar provecho de las observaciones e ideas que espero recabar en forma de comentarios. Además, la disciplina de documentarme y pensar para escribir esta bitácora, de alguna forma me hará "crecer".  

Podéis comentarme lo que queráis en mi dirección de lectrónico.

Sobre el método

Estas páginas pretenden plantear la estrategia de forma distinta. Parte de la receta es seguir normas sencillas como: huir de palabras huecas y convenciones, poner las modas de gestión en perspectiva o añadir un poco de sentido común y de sentido del humor. Otras notas sobre el "método" que me gustaría que esta bitácora siguiera son:

  • Pensamiento a largo plazo frente al cortoplacista. Como explicaba en el ideario, en este blog, lo que pasa hoy importa si constata o ilustra una tendencia, adivina puntos de inflexión o descubre nuevas. Esto está muy bien para el autor, porque le descarga algo de la maldición moderna de estar al día.
  • Práctica diaria frente al empacho estratégico. Es habitual en las organizaciones dedicar un periodo en cada ejercicio a diseñar los planes estratégicos, y revolucionar a toda la organización con datos, benchmarks, ideas y propuestas. De acuerdo con Kenichi Ohmare en "La mente del estratega": "para ser un estratega eficaz, es necesaria la constante práctica del pensamiento estratégico. Es una disciplina diaria y no un recurso que se pueda dejar en hibernación en épocas tranquilas y despertarse cuando surge una emergencia". Este blog es una estimulante práctica diaria del pensamiento estratégico para quien lo escribe, y me gustaría que una invitación diaria para quien lo lee.
  • Visión horizontal frente a la vertical. Aquí se intentará reconocer que los cambios que se producen en áreas muy distintas están relacionados, que todo es un sistema. Desde los gremios, hemos creado un mundo de especialistas, lo que está muy bien para ser eficientes pero es un handicap para pensar. Por eso, no se tendrá miedo en mezclar ideas procedentes de fuentes de conocimiento diversos, relacionados o no, de hoy y de ayer. Los post diarios, al igual que los clásicos de la sabiduría oriental, recorrerán una variedad de temas sin organización consciente.
  • Los tonos frente al blanco y negro.  Mucha estrategia, tanto en empresas como en política (como en la vida personal) parece cerrarse en opciones o valoraciones "todo o nada", "éxito o desastre", cuando la realidad nos aporta siempre más posibilidades. Las metáforas y las analogías nos pueden sugerir nuevas respuestas. Intentaremos huir de ese feo vicio de la estrechez mental, y de la visión tipo túnel. 
  • El sentido común y el del humor frente al sentido del ridículo. Hablar de estrategia no es fácil, y más si se pretende sacarla del mundo de las nubes y los pájaros y aplicarla al futuro de una organización. Así, la literatura de gestión tiende a ponerse muuuuuy seeeeeeria y muy densa. Yo creo que es sano provocar un poco de humor e ironía sobre lo que tiene que ver con la estrategia, y en caso de metedura a raíz de algún salto mortal sin red, pues se comenta abajo a la izquierda.
  • Perspectiva humana frente a la estructural. Es típico evitar el lado humano de las estrategias. Pero su éxito depende precisamente de ese lado, de las agendas de todos los que deben participar en el cambio. En el siglo pasado, hemos experimentado lo mejor y lo peor de lo que somos capaces los seres humanos. Regímenes políticos basados en el odio han sabido diseñar estructuras mentales donde los verdugos y sus sociedades no se sentían viles. No olvidemos el lado humano.