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09/10/04
Vuelva usted mañana, y otros ratios
Ya está aquí el Eurostat Yearbook 2004. Ahí se puede comprobar que en los últimos 10 años la productividad española por hora ha descendido respecto a la media europea, situándose en torno al 80% de ésta. Sin embargo, la productividad por persona, aunque pero que la media, se acerca a ésta. Es decir: trabajamos peor que los europeos y aunque echamos más horas no les alcanzamos.
Además, sufrimos retraso en otros factores como la inversión en I+D, inversión en educación o desarrollo de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), que son claves para el incremento de la productividad.
Pero es que el tema no se acaba ahí: desde la segunda mitad de los años 90, Europa sufre un retraso frente a EE.UU. en el aumento de la renta per cápita, debido al incremento del gap en productividad laboral y, sobre todo, en la eficiencia de la utilización del trabajo. Los sectores productores y usuarios intensivos en TIC suponen en EE.UU. el 39% del PIB, mientras que en Europa alcanzan el 33%. Es decir, estamos sentados en los vagones de cola de un tren que va rezagado.
Las claves que a cualquiera se le ocurren para mejorar nuestra eficiencia en el trabajo pasan por mejorar la inversión en el desarrollo del capital humano y los medios tecnológicos, aumentar nuestra competitividad y crear un clima más favorable para la creación de empresa. Pero como los efectos de las medidas pueden no verse en una legislatura, quizá sean sustituidas por otras medidas más cosméticas e inmediatas...

Aunque quizá el problema sea más de los “adentros”. No puedo evitar incluir una breve cita de Larra en “vuelva usted mañana”:
Verdad es que nuestro país no es de aquellos que se conocen a primera ni a segunda vista, y si no temiéramos que nos llamasen atrevidos, lo [comparáramos] compararíamos de buena gana a esos juegos de manos sorprendentes e inescrutables para el que ignora su artificio, que estribando en una grandísima bagatela, suelen después de sabidos dejar asombrado de su poca perspicacia al mismo que se devanó los sesos por buscarles causas extrañas...“--Puede perjudicar a los que hasta ahora han hecho de otra manera eso mismo que ese señor extranjero quiere [hacer].
--¿A los que lo han hecho de otra manera, es decir, peor?
--Sí, pero lo han hecho.
--Sería lástima que se acabara el modo de hacer mal las cosas. Conque, porque siempre se han hecho las cosas del modo peor posible, ¿será preciso tener consideraciones con los perpetuadores del mal? Antes se debiera mirar si podrían perjudicar los antiguos al moderno.
--Así está establecido; así se ha hecho hasta aquí; así lo seguiremos haciendo.
--Por esa razón deberían darle a usted papilla todavía como cuando nació.
--En fin, señor [Bachiller] Fígaro, es un extranjero.
--¿Y por qué no lo hacen los naturales del país?
--Con esas socaliñas vienen a sacarnos la sangre.
--Señor mío --exclamé, sin llevar más adelante mi paciencia--, está usted en un error harto general. Usted es como muchos que tienen la diabólica manía de empezar siempre por poner obstáculos a todo lo bueno, y el que pueda que los venza. Aquí tenemos el loco orgullo de no saber nada, de quererlo adivinar todo y no reconocer maestros. Las naciones que han tenido, ya que no el saber, deseos de él, no han encontrado otro remedio que el de recurrir a los que sabían más que ellas.Un extranjero --seguí --que corre a un país que le es desconocido, para arriesgar en él sus caudales, pone en circulación un capital nuevo, contribuye a la sociedad, a quien hace un inmenso beneficio con su talento y su dinero. Si pierde, es un héroe; si gana, es muy justo que logre el premio de su trabajo, pues nos proporciona ventajas que no podíamos acarrearnos solos. “
Posted on octubre 9, 2004 in paistrategia | Permalink
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