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11 diciembre 2004
Un cuadro
A veces, cuando los personajes públicos alcanzan cierta edad, escucharles es doblemente jugoso, porque de vez en cuando prescinden de conveniencias y dicen de verdad lo que piensan.
En el Prado hay un cuadro pintado por Quintín Metsys hace casi 500 años, hacia el final de sus días. Estamos en plena transformación del régimen medieval al sistema capitalista. Comienzan las invenciones que multiplican las posibilidades del producir. El sistema feudal no es compatible con la ebullición de las ciudades, donde reina el individualismo. Hombres de gran iniciativa ponen en marcha el comercio internacional. Las fortunas que surgen de la minería prestan capital a algunos monarcas, que se alían con la burguesía en perjuicio de los nobles. La servidumbre va aboliéndose al no necesitarse ya el orden feudal. Gutemberg hace posible la difusión de la ciencia y la literatura.
Desde aquí, todo esto nos parece un progreso, porque vemos que se abren las nuevas posibilidades para la humanidad que nos sacan de la "edad oscura" y nos llevan a lo que conocemos hoy. Tenemos la perspectiva de que esos cambios productivos crearon un sistema basado en la abundancia, donde la libertad de elección resultó ser la mejor estrategia de crecimiento, y de ahí se desplegaron en abanico otras libertades.
Pero en las fases iniciales de un cambio, siempre hay algunos que salen perjudicados o simplemente están desconcertados mientras que otros ven oportunidades que el resto puede entender como injustas.
El más perspicaz, Carlos V, que se ve en condiciones económicas de comenzar un Imperio y toma como divisa “plus ultra”. Puestos a elegir, decide quedarse con la parte expansiva de los territorios, la marítima: España, Italia y los Países Bajos.
Ahí en Amberes está el anciano pintor Metsys, viendo como ahora es la acumulación de riqueza lo que decidía si se había seguido el buen camino, y como ésta favorecía a los audaces y aventureros que violaban el orden establecido. Se relajaban las costumbres. Ya no era el juicio de la Iglesia o los gremios los que valoraban a la persona, sino el éxito económico. El capitalismo incipiente se ha aliado con el absolutismo político, y ha dado como fruto una clase militar y una clase burguesa individualista e indiferente al orden previo. Surge una reacción humanista que encabeza Erasmo, a quien Metsys conoce, como también conoce a Moro.
Y Metsys pinta este cuadro, que podemos ver en el Prado:
Se llama “Cristo presentado al pueblo” o “Los improperios”. Metsys aprovecha la ocasión y llena el cuadro de claves:
- La más obvia es el estandarte de los Habsburgo que encabeza el grupo de lanzas del fondo. El poder militar imperial y expansivo está representado.
- El grupo de judíos no puede ser otra cosa que la creciente burguesía. Sus joyas y trajes delatan su riqueza. A propósito, la perspectiva nos deja claro que es entre los que estaría “el espectador”.
- Una de las figuras de la pared representa a Carlos V como si fuera Pilatos. El pueblo lava sus pies, como muestra de su absolutismo. Otra posible referencia al imperio es el Alejandro Magno (con lechuza incluida) del primer plano.
- Una famélica Caridad, que no da para alimentar a los pobres en un mundo menos social, es también acompañada de una Libertad o Verdad que decide mirar una estrella de oro en lugar de su antorcha, sugiriendo fraudes de justicia.
- Otra clave la da la propia escena representada. Es cuando Pilatos muestra a un Jesús coronado de espinas a la muchedumbre: "Ahí tenéis a vuestro rey", y los judíos no sólo piden su crucifixión, sino que dicen “Nosotros no tenemos más rey que al César". A quien representa ese "César" que para las masas de nuevos ricos sustituye al orden medieval basado en Jesucristo es al nuevo emperador Carlos V. Y el hombre cristiano es sacrificado a los nuevos ricos.
Qué distinta visión del dinero a la que casi tres siglos antes cantaba Alfonso X el Sabio: "Los dineros son de amar / pues sin ellos grandes cosas / legítimas y piadosas / no se pueden alcanzar".
Es curioso que los mismos vicios que se adivinaban en el capitalismo incipiente de hace 500 años son los que se le reprochan ahora: hipocresía, afán de riquezas, insolidaridad, militarismo, injusticia, usurpación, ateísmo, cinismo,… Quizá la única crítica original que hoy recibe es que sea el responsable de una ecología frágil, aunque curiosamente los países socialistas han resultado aún más castigados.
De primeras, para muchos, el nuevo orden sólo traía cosas malas y agravios comparativos. Todo eso impactó a una sociedad que sin embargo toleraba otros perjuicios que a partir de entonces se acabarían eliminando. De hecho, no creo que ahora firmáramos que se hubiera extendido la Edad Media 500 años más (aunque estos años se detecta una cierta reivindicación de la Edad Media).
Siempre que adivinamos que hay un cambio económico relevante, alguien aventura el fin del capitalismo. Sin embargo, enfermo como estaba, supo mutar y sobrevivir, pese a las previsiones de Marx, a la Revolución Industrial.
Hoy, con la "Revolución de la Información" en marcha, la resistencia antimarcas, antiglobalización, anticorporaciones y la abiertamente anticapitalista arrecia. Aunque no hay una "teoría unificada" en la oposición, se coincide en que el capitalismo está muy enfermo, otra vez. Yo pienso que no está peor que antes (salvo por el matiz de la extinción de la vida en el planeta), sólo que ahora somos muchos los que lo vemos y lo podemos decir, y muchos los que antes no se comparaban y ahora sí.
¿Será capaz de mutar de nuevo? Desde muchas empresas surgen iniciativas como la responsabilidad social corporativa, que empiezan a dar sus frutos. No sé si eso será suficiente para afrontar retos cualitativos como los que se adivinan en el fenómeno de la producción amateur, las redes, los bienes digitales, que trataba en el post anterior. Quizá el común multiplo de esas tendencias es que en el futuro sea tan importante el capital como el reconocimiento, tanto para empresas como para indivíduos, a los que une la red.
Lo que es seguro es que mientras el capitalismo reacciona o sucumbe, la actual “Revolución de la Información” cambiará los equilibrios sociales actuales, pero no al gusto de todos. Así sufrirá el rechazo desde la nolstalgia de los órdenes viejos, y las críticas justas por los excesos que todo sistema propicia antes de asentarse. Veremos ¿vemos? Metsys más o menos bienintencionados.
Sin embargo, soy optimista en que desde el futuro se apreciará este nuevo cambio como positivo. Lo que ya no os sé decir es si lo digo porque confío en un futuro mejor, o porque las imágenes oficiales de nuestra época que se verán serán violentas y nuestras caras serias o... porque considero el efecto acumulado en la percepción futura de nuestro presente y pasado reciente de una larga sucesión de gobiernos, cada uno demonizando al anterior.
Posted on diciembre 11, 2004 in metáforas | Permalink
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Comentarios
Da alegría encontrar a personas de talante optimista, máxime si son especialistas en estrategia a largo plazo.
Me atrevo a hacerte una pregunta: hoy en día es muy común la participación en foros, comentarios, etcétera, por parte de los usuarios de internet. ¿Crees que este tipo de mecanismos son un buen entrenamiento para el juego democrático?
Publicado por: Palimp | 11-dic-04 10:47:30
El articulo muy interesante, aunque me gustaría matizarte un par de detalles en el ámbito histórico.
Cuando mencionas que Carlos de Gante, “Carlos I de España y Carlos V de Alemania” desea hacer un imperio económico, creo que los has planteado de forma incorrecta. El a raíz de la muerte de su abuelo paterno, Maximiliano, se convertida en emperador y por tanto soberano del Sacro Imperio. Durante la Edad Media y la época de Carlos V, la dignidad imperial era de una gran fuerza simbólica, ya que además de ser soberano de extensos territorios por las políticas matrimoniales de sus abuelos, era el principal señor de la Cristiandad y supuestamente el soberano de todos los reyes, idea que desde la Baja Edad Media se iría rompiendo en beneficio de las monarquías frente al carácter más amplio tanto del emperador como del Papado. Por tanto, desde 1519 Carlos era emperador, además de toda la intitulacion que tenia como rey, conde o señor , etc. etc., etc.
Quien no fue nunca emperador, a pesar de tener tanto poder como Carlos I / V o más incluso, fue Felipe II, el cual domino un “imperio” en el sentido más actual de la palabra pero no fue Emperador, dignidad que ostento su tio Fernando y más tarde su primo.
El capitalismo incipiente nació precisamente en los Países Bajos. Sobre Thomas More o Santo Tomas Moro, en Utopía, como señalas, es una critica dura a este capitalismo incipiente que empieza a imponer un nuevo modelo social.
Sin embargo, creo a pesar de toda la polémica historiográfica acerca del Feudalismo y si llego o no hasta 1789, etc. pienso que desde la Baja Edad Media era un anacronismo al tener unos componentes muy concretos, confundiéndose por una razón u otra en muchas ocasiones el feudalismo con el Sistema Señorial.
Saludos a todos.
Publicado por: wallenstein77 | 11-dic-04 13:16:52

