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28/04/05
1984 index
Si habéis leído “1984”, de Orwell, recordaréis los tres eslóganes del Partido que dirigía esa opresiva sociedad:
WAR IS PEACE (La guerra es paz)
FREEDOM IS SLAVERY (La libertad es esclavitud)
IGNORANCE IS STRENGTH (La ignorancia es fuerza)
Aquí podéis ver los eslóganes en el manuscrito original. Esa contradicción entre términos es típica de lo que en el idioma de esa sociedad (el Newspeak) se conoce como doublespeak, la capacidad de hacer aceptar términos absolutamente contradictorios a la vez, todo un ejemplo de manipulación mental (que tiene bastante que ver con la disonancia cognoscitiva que ya comenté aquí).
1984 inquieta por lo que pueda tener de premonición más allá de la crítica al sistema soviético, por lo que es una tentación intentar ver si estos eslóganes empiezan a están vigentes. Para eso no hay más que escuchar a los medios y ponderar (1) si esas frases se usan ya como eslogan para adoctrinarlos (2) si aunque no sea así, describen estrategias que se aplican. Y de paso, busco algún equivalente en la empresa.
WAR IS PEACE. Creo que no hay dudas sobre la vigencia que ya ha alcanzado el primero. Cuando los antiguos Ministerios de la Guerra se llaman de Defensa (aún no “de la Paz” como en 1984) es claro que eslóganes de concepto similar a este se utilizan con frecuencia, como “guerra preventiva”, “fuerza de pacificación”, o simplemente con eufemismos que disfrazan para hacer más tolerable la violenta realidad. Realidad que por otra parte es deseable presentar porque es mediática: la paz no aumenta audiencias, no hay acción, argumento, intriga o drama humano. En la paz no hay buenos ni malos, ni “ejes del mal”. Es aburrida. La guerra es interesante y se vende como útil para mantener la paz, o al menos una paz relativa. Está aquí para quedarse.
Así que por ser estrategia practicada y predicada con y sin palabras, aunque discutida y no omnipresente, al eslogan “War is peace” le asigno un grado de avance de, por ejemplo, un 50%.
FREEDOM IS SLAVERY. Éste me resulta más difuso como concepto, y desde luego no se osa aún a repetirlo como eslogan. No obstante, lo que sí se aprecia es una tendencia invocar la protección de las libertades para justificar medidas que las reducen. Por ejemplo, se repite que retroceder en el derecho a la intimidad de las comunicaciones es indispensable la lucha contra el terrorismo, o que impedir la producción económica de ciertos medicamentos es crítico para la futura innovación y diversidad en la industria farmacéutica. Cosas que no tienen porque ser falsas si limitamos nuestro pensamiento a las "reglas de tres". La trampa está en las palabras “indispensable” o “crítico”.
Este tendencia al compromiso imediato de nuestras libertades en defecto de esfuerzos de imaginación y negociación por parte de “proveedores” públicos y privados es preocupante, y puede constituir un impulso a la próxima “esloganización” de la idea “freedom is slavery”. Pero como aún es sólo incipiente, y no está exenta de razones, le asigno sólo un 10%.
IGNORANCE IS STRENGTH. Este último eslogan no se divulga abiertamente, porque a nadie le gusta que le digan que le guardan secretos por su bien. Pero sin embargo, como estrategia es utilizado ampliamente. Y se lo ponemos fácil. La audiencia es poco exigente y famoseo, deportes y reality colman las necesidades informativas de muchos, que no buscan más que evasión y algo de que hablar. Y que la información pasa varios tamices de intereses antes de alcanzarnos. El viejo “panem et circenses” donde el espectáculo aletargador hace el circo y la publicidad de los intermedios es reflejo del nuevo pan consumista. La gente “quiere saber”, pero no se esfuerza mucho. No sé dónde leí que la televisión era “el chicle de los ojos”, y que el cerebro tiene más actividad dormido que viendo la televisión. El ruido es más efectivo que el silencio, y los contribuyentes pagan agencias especializadas en perfeccionarlo para defender los intereses nacionales. Bienvenidos a la Sociedad de la Desinformación.
Como eslogan tiene de momento menos futuro que el resto, porque el que lo escucha debe asumir una posición infantil ante el que se lo dice, y eso no encaja con el halago habitual. Pero como estrategia práctica es utilizado en gran medida. Es comúnmente asumido que mantener cierta ignorancia en la sociedad supone fuerza. Por eso se queda con un 30% de avance.
Así que, en resumen, el grado de vigencia de los 3 eslóganes calculado combinando la práctica y la prédica puede estimarse en un 30%. Vigilemos este ratio antes de que sea asfixiante.
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Epílogo: los 3 eslóganes en la empresa:
WAR IS PEACE: Ya comenté en este post el tirón que tiene el lenguaje bélico en el mundo empresarial. Y detrás de esa jerga se esconde la idea de que hay que ser agresivo para mantenerse. Para sobrevivir, no basta con defenderse, hay que ser ambicioso y atacar. Y en la economía actual, eso no tiene porque ser mentira. El problema es que esas actitudes contaminan también los comportamientos en el interior de la empresa...si no más allá.
FREEDOM IS SLAVERY. Y en la empresa, es paradójico como las nuevas teorías que prometen iniciativa y realización para el profesional o directivo pasan por la implantación de importantes esquemas de control y recogida de información centralizados que tienen potencial (ya veremos qué pasa) de convertirse en mejorados sistemas de coerción.
IGNORANCE IS STRENGTH. Y en la empresa tampoco se defiende la ignorancia, y menos ahora que viene la Economía de la Infomación. Pero es donde más se practica que “la información es poder” reteniéndola entre áreas, entre jerarquías e incluso empleado a empleado. El poder no es saber, sino que otros ignoren. Y la medida de la valoración del conocimiento está en la valoración de la función de formación ¿Qué es lo primero que se cae cuando hay que reducir los presupuestos?
Posted on abril 28, 2005 in Y si... | Permalink | Comentarios (7) | TrackBack
21/04/05
Drucker y los bloques
Peter F. Drucker publica un interesante artículo (cómo no) sobre los futuros bloques y la economía del futuro en general. Lo hace en The National Interest, semanal norteamericano de asuntos internacionales.
La perspectiva es un poco USAcéntrica, pero no por ello deja de ser sugerente como dibuja un futuro donde la unidad de interacción serán grandes bloques regionales, que tendrán su personalidad y orientación económica particular. Por dentro aplicarán el libre mercado, hacia fuera tenderán a ser proteccionistas.
Esto me hace pensar que en el campo de los usos, los derechos, y las formas políticas pueden tender a diverger en cada bloque de formas que no podemos imaginar.
Habla de unos seis bloques, e insinúa que pueden ser el sustituto de las actuales naciones: EE.UU+NAFTA, MercoSur, UE, Asean, China, India. Supongo que a Rusia la ve condicionada entre los poderes de derecha e izquierda y que África sigue sin contar. Quizá falte una séptima nación: aquellos de cualquier lugar del mundo que vivan plenamente conectados a la sociedad de la información global es posible que encuentren en ella más vínculos que los que marca la economía geográfica en la que participan. Porque la tecnología no entiende de bloques.
Estos bloques van ya creando instituciones peculiares y redes de intereses. Y amagos de batallas comerciales, citando la de EE.UU. y Europa para estrechar vínculos comerciales con América Latina. (Aquí Drucker no menciona China, que este año ha hecho curiosos movimientos hacia la región) Estas batallas no son sólo comerciales, los vínculos culturales y los grados de respeto de la relación también puntúan para que una región prime un polo u otro.
Los bloques tienden a especializarse en aquello en que tienen ventajas competitivas: India en conocimiento aplicado, China en gestión de la fabricación... ¿Qué seremos los europeos? ¿Tenemos algún potencial distintivo? Se admiten apuestas: ¿seremos los innovadores, los creativos, los que marcan el estilo, como parece empezar a oírse, o simplemente los fenicios, el parque cultural de vacaciones, el país del fútbol... o el próximo segundón por el que luchan los polos para colocarnos en su órbita?
Posted on abril 21, 2005 in geoestrategia | Permalink | Comentarios (4) | TrackBack
14/04/05
¿Alguien me inventa el PRM, por favor?
Las empresas dedican grandes presupuestos y emplean herramientas sofisticadas y muchas personas inteligentes para un único objetivo, venderte. Y según las piezas aprendemos mañas y nos hacemos más esquivas, intentan cazarte aunque estés en tu madriguera: convierten tu buzón en una papelera, tu mail en un videojuego de matar marcianos y tu televisor en una valla publicitaria. No importa, resistimos. Nuestro cerebro identifica bien esa contaminación y puede sortearla si es preciso, aunque no sin mella.
Existen otros frentes. El chatarrero te grita por tu ventana. El vendedor llama a tu puerta. Son ofensivas más agresivas, pero esporádicas y por tanto tolerables.
Sin embargo, hay otro ataque que es cada vez más frecuente según se reduce su coste. Tu teléfono suena a la hora de cenar. Es para ti, saben tu nombre y otros datos. Pero sólo es para venderte algo, y es difícil hacer breve la llamada con educación, sobre todo porque sabes que tu interlocutor/a no es más que una persona que está trabajando y no quien decide políticas de “Marketing sin permiso”. Y también porque suele apoyarse en una herramienta sw de televenta donde entre otras funciones y datos suelen facilitársele argumentarios, rechazo de objecciones, etc. A este software suele llamársele CRM (Customer Relationship Management). Tuve hace tiempo el honor de albergar en Estratega el primer post CRM.
¿Por qué no responder con la misma moneda? Me inventen por favor (o me digan dónde venden) el PRM (por Plastas/Pelmas/Pesados/Plomos/Palizas/Pesados/Pelmazos o Petardos Relationship Management). Como primera herramienta propongo esta sencilla versión de contestador automático mejorado:
Te llaman. Si el número del llamante está en tu agenda (o si te atreves, cualquier número que esté identificado y tenga formato ”normal”) el teléfono suena como siempre.
Si no, según prefieras, al contestador directamente o salta una locución con voz de Gracita Morales:
“Reeeeesidencia del Sr. Martínez. El señorito quizá no pueda atenderle. Por favor, indique su nombre y en caso de que no le conozca motivo de su llamada y forma de contacto cuando suene el chiflidito”
Lo que digan se oirá por un altavoz manos libres, pudiendo el señorito de turno decidir descolgar, colgar o enviar a contestador, opción que en principio estaría por defecto por si pilla en el cuarto más pequeño de la casa o con las manos llenas de niños.
Se me ocurren mejoras sobre este concepto, pero esta es la idea: una pequeña trinchera que rodee la merecida paz doméstica de los que lo deseen tras un día de duro trabajo. Incluso para los que trabajan en Marketing.
Posted on abril 14, 2005 in iniciativa | Permalink | Comentarios (9) | TrackBack
12/04/05
La ecuación de Scackerman
“Ellos hacen como que me pagan y yo hago como que trabajo”
Al oír este glorioso motto, que procede de un cualificadísimo profesional del sector público, no he podido menos que recordar este otro lema, de un no menos cualificado trabajador de empresa privada: “Me engañarán en el sueldo, porque lo que es en el trabajo...”
Dos ideas subyacen: (1) yo soy y seré más hábil que cualquier mecanismo de control (2) la ecuación laboral es simplemente trabajo vs dinero
Estoy de acuerdo con la primera. En efecto, el escaqueo es un arte que tiene sus virtuosos e incluso sus profetas, como comentaba en el post sobre Buenos días, Pereza. Claro que no es lo mismo jugar a parásito partisano en las ventosas y escarpadas laderas de una pequeña empresa que en los cálidos valles de la Administración y algunos oasis en declive de la gran empresa.
Pero no tanto con la segunda. Lo que hace que un profesional decida su entrada en el mundo del pequeño sabotaje empresarial no es únicamente su paga. Y si lo fuera, dependerá más de agravios comparativos internos que de un benchmark realista con el exterior. Si hablan de la paga es porque tratan de objetivar su conducta. Como los presos que construyen su túnel, mantienen diariamente su apariencia de normalidad mientras ejecutan su labor de zapa contra la tiranía. Pero a diferencia de ellos, lo último que se les pasa por la cabeza es huir. La mayoría jamás piensa (aunque lo diga) en irse de la empresa. Y eso contradice que la paga injusta sea la base del problema.
Las justificaciones para que una persona potencialmente muy valiosa (es decir, la inmensa mayoría) se meta en “la Resistencia” antiproductiva son variadas, como también lo son los grados con que se ejerce. Los casos más antiguos y notables en cuanto pueden te cuentan la verosímil historia de que se les realizó un agravio o se les ninguneó por parte de algún poderosillo, o se alimentaron falsas expectativas durante años. Otros simplemente se dan cuenta de que esforzarse no renta, y la demostración más evidente no son los privilegiados sin motivo sino los escaqueados sin castigo. Les agravian los antiguos agraviados y se unen a ellos. Otros más sosos entran en el gremio de aprendices, aprenden el sentimiento y las mañas simplemente por ósmosis, juntándose a los frustrados, que bien pueden ser mayoría. El cinismo ambiente que se detecta en la juventud y el trabajo alienta esta plaga.
¿Habrá de eso en mi empresa, se preguntarán directivos y empresarios? ¿Cómo controlarlos y meterles en vereda? La segunda pregunta ya implica una mentalidad directiva que puede fomentar el escaqueo. Pero esa es otra historia. Yo aquí sólo me pregunto porque en España nos luce tan poco la productividad con tantas horas trabajadas.
Terminemos con los fundamentos matemáticos de esta poco sexy rama de la antropología laboral. Estos maestros del escaqueo tienen claro que la situación sobre el papel es injusta, y que por tanto debe ser equilibrada a su favor de forma subterránea. Para ello aplican la que he denominado ecuación de Scakerman:
(Salario considerado merecido + amortización de agravios anteriores) – salario real < valor a salario merecido de las horas perdidas miserablemente y de los incumplimientos de horario + ahorros por uso doméstico de material de oficina y otros bienes fungibles + ahorros y valor del tiempo por gestiones personales realizadas en la oficina + valor de días de baja por enfermedades, contratiempos y gestiones ficticias + gastos en uso personal de telefonía e Internet + partida personal de impresoras y fotocopiadoras + gasto en formación de difícil aplicabilidad laboral + falsificación leve de justificantes de gastos…
Estoy trabajando en una versión de cálculo integral que permita modelar los casos extremos de desviación de la fórmula, que incluyen ingresos por actividades laborales impropias desarrolladas en la oficina, aceptación de sobornos y atenciones excesivas de proveedores, sabotajes o incluso (verídico) el robo del yate del director unos días amparándose en que éste hizo un comentario del tipo “un día os pasáis”...
Posted on abril 12, 2005 in bisnestrategia | Permalink | Comentarios (5) | TrackBack
