« Industrialización en China | Inicio | Esas extrañas criaturas llamadas clientes »
18/10/05
El mercader de Venecia
Tenemos en los cines una adaptación de "El mercader de Venecia", considerada la primera gran comedia de Shakespeare (aunque si lo piensas bien, no tiene menos de tragedia).
Según los críticos, esta obra (disponible aquí), de finales del XVI, trata de demostrar la certeza de la antigua máxima jurídica de que un derecho se convierte en injusticia cuando llevado a sus últimos extremos invade otros derechos. También se plantea el tema del antisemitismo, en una época en que estaba en auge, y aunque el judío no sale bien parado, no se puede soslayar el impactante discurso de reivindicación de su humanidad que introduce Shakespeare en la obra. ("Si nos pincháis ¿no sangramos?, si nos cosquilleáis, ¿no nos reímos?")
Yo resaltaría también, tras ver la película, una interpretación que tiene que ver con el capitalismo y la empresa (cómo no).
La época es en efecto la del despegue del capitalismo, y el escenario, el de la más característica de las grandes ciudades estado comerciales: Venecia. Así, la obra nos habla también del poder del dinero como subvencionador de grandes viajes y empresas, y por tanto de prosperidad. Y no sólo de eso, sino de encuentro entre culturas y mercados, en un anticipo de la globalización. Toda la obra habla de la necesidad de correr riesgos, de probar suerte, de entregarse al futuro con ahinco para cambiar la propia vida.
La obra también parece criticar la usura "no profesional". Para que el sistema sea eficiente y justo, el préstamo de dinero, como la justicia, ha de ser "ciego", por lo que la obra advierte del peligro de que se emplee para favorecer intereses ajenos a los comerciales. Así, los personajes que pierden en la obra son Antonio, que siempre había renunciado a pedir préstamo y por su parte lo concede gratis por afecto, y el judío Shylock (Al Pacino) que lo concede basado en el odio y posteriormente el deseo de venganza le impide aceptar una negociación ventajosa.
En la Edad Media existía un desprecio de la usura por Iglesia y pueblo (que persiste en el mundo musulmán), y se criticaba a los que “se enriquecen durmiendo”. Desde los siglos XI y XII ya se comenzó a ver una legitimación del dinero, que ya no es sólo percibido como ostentación sino como desarrollo. Así cantaba Alfonso X el Sabio: "Los dineros son de amar / pues sin ellos grandes cosas / legítimas y piadosas / no se pueden alcanzar". Poco a poco se asume la necesidad del comercio. Se empieza a distinguir entre la usura y el interés, y ya no son sólo los judíos ya los que realizan esa actividad impura, sino que hay grandes mercaderes cristianos. Como las modernas fundaciones, los mercaderes-banqueros actúan como mecenas para que se les perdonen estos pecadillos. A éstos se les acaba reconociendo su función, pero a los judíos, que practicaban más el crédito de proximidad, de consumo, de baja cuantía, se les sigue atacando.
Puede que la obra también trate de eso, de que hay dos tipos de préstamo de dinero, la novedosa y legítima que sufraga empresas y la usura tradicional del tipo “judío”, no constructiva y que era despreciada. Algo de esto queda aún. Y si no ¿cuál es la necesidad de explicar en los títulos iniciales de la película que los judíos se veían forzados a dedicarse a la usura porque no se les permitía tener propiedades? (lo que por otro lado se contradice en algunas escenas).
En toda esta génesis de la profesión de baquero, Shakespeare también tiene clara la necesidad de fuertes instituciones, que sobrepasen a los deseos del poder político para el amparo del inversor. Este conceptor de prosperidad asociada a la "libertad económica" se ve en cómo el Dux se ve obligado a asumir el contrato de Shylock, por muy impopular que fuera, pues el prestigio de la ciudad se vería resentido y los extranjeros ya no invertirían en ella.
Aunque supongo que irá contra interpretaciones mucho mejor fundadas, también en la elección del cofre que han de hacer los pretendientes de Porcia me ha parecido ver una metáfora de las alternativas vitales respecto al nuevo protagonista de los tiempos: el dinero .
- El cofre de oro, con la leyenda: "el que me escoja ganará lo que muchos desean" creo que puede interpretarse como "gástalo lujosamente". El hedonista Príncipe de Marruecos lo escoge porque es lo que todos los extranjeros desean. Cree que encierra la boda con Porcia: "Esto es la dama, el mundo entero la desea". Hay que utilizar el dinero para competir por los bienes más preciados, no por lo que tenga más valor en realidad. Pero lo que aguarda dentro es una calavera de órbitas vacías, no es oro todo lo que reluce.
- El cofre de plata tiene grabada la leyenda "quien me escoja obtendrá tanto como merece". Recuerda algo la parábola en la que el amo recrimina al empleado que, temeroso de perderlo, enterró el denario y no lo supo hacer crecer. La plata simboliza el dinero, sería “quedarse con el dinero”. Puede imaginarse que es simplemente guardar el dinero a plazo fijo, o, por qué no, trabajar en algo que te desagrada por un salario supuestamente seguro cuando tus ideas y esfuerzo valdrían seguramente más si empleadas por ti mismo. La plata es la elección del miedoso Príncipe de Aragón, porque "¿quién intentará engañar a la fortuna". El Príncipe desconfía de que los empleos, las jerarquías, los bienes se alcancen sin corrupción. Por eso no merece la pena confiar en los propios méritos. Si no fuera así, "cuántos hombres andarían vestidos que ahora van desnudos, cuántos son mandados que mandarían". Dentro le espera un retrato de un idiota, que le recuerda que los hay que "abrazan a las sombras, y éstos poseen una dicha de sombras". Una vida gris, que se dice hoy.
- El humilde cofre de plomo tiene escrito: “quien me escoja debe dar y aventurar todo lo que tiene”. Los pretendientes anteriores no quisieron aventurar ni entregarse a cambio de plomo (“este cofrecito amenaza; los hombres que lo aventuran todo lo hacen con la esperanza de hermosos beneficios”). El pretendiente veneciano, Bassanio, desconfía los ornamentos del oro y de la plata (que es sólo una "medida de intercambio" y no tiene valor más que como agente), y prefiere la sencillez y pesada carga del plomo. Es él el que encontrará el retrato de la amada Porcia, y por tanto el que la desposará. Tras la elección Porcia dirá: “por vos quisiera triplicarme veinte veces; quisiera ser mil veces más bella, mil veces más rica”. Es la elección del emprendedor: dar su tiempo y lo que tiene en la esperanza de algo mejor, de multiplicar su inversión.
Y para terminar, creo que hay pocas dudas de que el tipo de capitalismo que Shakespeare defendía no era el del "sálvese quien pueda", sino que debía estar bañado por la ética. Así, el acreedor Shylock es castigado tras no escuchar el bello canto a la clemencia que realiza Porcia: "La propiedad de la clemencia es que no sea forzada; cae como la dulce lluvia del cielo sobre el llano que está por debajo de ella; es dos veces bendita: bendice al que la concede y al que la recibe. Es lo que hay de más poderoso en lo que es todopoderoso; sienta mejor que la corona al monarca sobre su trono. "
Posted on octubre 18, 2005 in metáforas | Permalink
TrackBack
URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/t/trackback/112724/3389209
Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian El mercader de Venecia:
Comentarios
Tengo que leerme esa obra; es una de las que me faltan de Shakespeare (me faltan muchas, no nos las demos de cultos).
En cuanto al préstamo, podemos fijarnos en una figura que aún ahora produce desprecio: los pequeños préstamos al consumo. Cuando mi padre vivía en San Fernando existía la figura del ditero, que daba pequeños préstamos a gente humilde que generalmente malgastaba su dinero por ignorancia; eran una especie de pequeña mafia muy odiada (más de uno acabó herido o muerto). Aún hoy podemos ver siniestros pequeños anuncios en los periódicos ("Crédito al instante sin preguntas"). Las compañías que ofrecen créditos de consumo (Cofidis y similares) tienen ahora este papel, de forma más regulada.
Pero el desprecio por estos créditos continúa. Por una parte, desprecio por el que los dá, porque pide un gran interés; normalmente quien los pide es o un inconsciente (cualquier banco te da un crédito de consumo a un interés muchísimo menor), o no tiene crédito ante los bancos, o está en una situación de necesidad tal que no le queda más remedio (el terrible caso de las "bingueras"); esto lleva a que el interés alcance cotas de casi el 25% TAE. Se aprecia, además, que se aprovechan del estado de necesidad de quien lo pide.
Por otro lado, desprecio por quien lo pide: normalmente ha malgastado su dinero (los ludópatas suelen estar muy endeudados por este motivo) o no lo sabe administrar en absoluto.
Mi opinión respecto a esta modalidad de crédito es negativa, porque para ciertas cosas soy muy conservador. Pero lo que he expuesto sobre estos pequeños créditos me parece una opinión bastante generalizada.
Publicado por: Golias | 18/10/2005 9:47:21
Los pequeños créditos al consumo son en efecto crecientemente criticados, y aunque es cierto que abordan una necesidad no atendida por la banca tradicional, los intereses aplicados y la falta de transparencia en la comunicación parecen suficiente justificación para que lo sean. No sé de la tipología de los clientes, pero la venta que se hace del producto es algo así como "date una alegría", más que "estás salvado".
Puede, en efecto, que estemos volviendo a los sentimientos medievales antiusura. Esto se agudizará si algún día suben los tipos de interés y empezamos a sudar (más) para pagar las hipotecas.
Publicado por: Martínez | 18/10/2005 19:04:17
EL QUE NO CONOZCA LA OBRA QUE NO LEA ESTO.
Vamos a ver, el autor trata al judío tan injustamente como cualquier otro de la época. El préstamo con interés es una excusa para poner sobre la mesa una moral que jamás se aplicaría a un personaje cristiano, porque el propio argumento de la obra lo escamotearía, ya que pondría en duda las estructuras sociales de la época.
Veamos, ¿Cual es el argumento? Un señor judío es menospreciado en público, pero, por intereses personales, pensando sacar provecho, decide ponerse a bien con el que le menosprecia, haciendo lo que el tópico manda, prestando dinero a cambio, eso sí, de la vida del deudor, sino pagara.
El dinero es para un "amigo" (lo de amigo es un decir, porque por lo que da a entender la peli, está enamoradísimo del fulano. Esto no lo recuerdo del teatro, pero el caso es que lo da por amor), que lo usará para casarse con una rica heredera que le mantendrá por siempre jamás (no sabemos si la herencia es fruto de una economía feudal o capitalista).
Entre tanto la hija del judío se fuga para casarse, sin consentimiento paterno, con la ayuda de la camarilla del futuro mantenido por rica heredera y su enamorado prestamista que, al mismo tiempo, se arruina.
Claro, cuando le tocan el honor familiar, el judío se cabrea cantidad y le exige a su deudor que pague con su vida. Para la época, es un pago proporcionado, es lo que haría cualquier pater familias vejado de esa manera.
Aquí comienza toda una verborrea acerca de la moral personal del judío que, por supuesto, acaba sin plumas y cacareando, o sea, sin dinero y sin hija.
Todas las obras de esta época tienen dos componentes, uno es la felicidad personal de los personajes, que es lo que atrae al público y otro el respeto a los convencionalismos sociales.
¿Dónde esta el truco? Supongamos que el padre ultrajado fuera cristiano. ¿Cómo habría acabado la historia? Lo más probable sería que, al final, se descubriera que el tipo con el que se va su hija es un príncipe maravilloso y con esto se cubrirían los convencionalismos sociales y la felicidad de los personajes.
Un judío no tiene derecho a un mínimo honor familiar, un cristiano si. O sea, solamente triunfa el interés individual de la hija del judío porque el autor se lo puede permitir, sin poner en peligro su cuello.
Publicado por: unasincriterio | 19/10/2005 0:33:06
Sólo cierto antisemitismo puede explicar que la obra hay sido considerada (y lo sigue siendo formalmente) una comedia, cuando cualquier público sensible tiene que apreciar que es un drama, pese a algunas escenas ligeras.
Creo que pese a todo y pese a ceder a la época Shakespeare fue valiente al introducir el discurso que menciono, y en dar al judío una argumentación para su venganza: no sólo el desprecio, sino el cruel robo de su hija y bienes. La película trata, y creo que hace bien, en reforzar este hecho mostrando un arrepentimiento de su hija en la escena final, pues aunque obviamente tenía derecho a abandonarlo, no a robarle y no a insultarle.
Sin embargo, y aunque no es justo juzgar en otro contexto, reprocharía a Shakespeare que aunque reclama su humanidad, hace al final renegar al judío de su fe.
Publicado por: Martínez | 19/10/2005 7:43:30
Estoy totalmente de acuerdo contigo, Martínez, porque la sensación con la que salí del cine fue, ¿Por qué dos tipos igualmente desagradables, uno judío, Shylock y otro cristiano, Bassanio tienen un final tan absolutamente contrapuesto? El judío lo pierde todo, hasta su identidad, y el otro, que se ha aprovechado de su amigo, se casa por dinero y ha roto la palabra dada a su prometida a las primeras de cambio, se va de rositas.
Gracias por el artículo tan entretenido que has puesto.
Publicado por: unasincriterio | 19/10/2005 20:40:47
Vi la película, y leí la obra la misma semana.
Decir que la leí en español y la peli en VO.
La pelicula es un verdadero desastre cinematográficamente hablando, la adaptación es penosa y los actores...no comment.
De hecho me tuve que leer la obra (se tarda una hora y poco, sin leer las aclaraciones de la traducción, que son por cierto maravillosas).
La manipulación de la película y del mensaje de Shakespeare es ASOMBROSA:
.-Desprecio de bassanio a Shylock:
PELI: Da a entender que le desprecia por judio.
Shakespeare: Le desprecia por "como" ejerce la usura sin piedad, no por ser judio.
.-Presentacion de Bassanio
PELI: Le presentan como un tio arruinado que quiere resolver su vida disipada casandose con Porfia, osea lo que llamamos un Braguetazo.
Shakespeare: Bassanio llevaba AÑOS enamorado de porfia, es el amor de su vida.
.-Relación Bassanio-Antonio
PELI: Entre líneas (o mejor entre fotogramas) se deja caer una posible homosexualidad de Antonio, no correspondida.
Shakespeare: Ni pa dios.
.-La hija de Shylock:
PELI: No se entiende nada
Shakespeare: Mejor lo leeis.
Otro día añado unas cositas más, que hay que currar y me pongo enfermo de pensarlo.
Odio el victimismo, ojo, no a los judios.
Y odio la manipulación.
La obra de Shakespeare es una comedia Brillante.
La película es patética....
Saludos a todos.
Publicado por: Alfredo Llanos | 20/10/2005 13:13:23
Gracias por las aclaraciones, Alfredo. La verdad es que parecía imposible que un personaje con esa jeta ganara tanto, (lo de que la homosexualidad no salía lo daba por supuesto).
Publicado por: unasincriterio | 20/10/2005 19:20:44
¿Puede alguien decirme donde encuentro extractos de la obra o bien de otra obra de Shakespeare?.... Gracias
Enviar a: tipeche7@hotmail.com
Publicado por: Patricia | 02/10/2006 23:42:54
