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10/12/05
Sobre la retórica en las reuniones
Cubiertas las necesidades básicas, ¿qué es lo que todos queremos tener? Ahí podrían salir alguno de los mitos de nuestro tiempo: el casoplón y la renta desahogada vitalicia. Es decir, “dinero”. Otros dirán: “no, es el sexo”. Es cierto que sigue siendo un misterio la causa de que nuestra especie mantenga un celo permanente. Sin embargo, hay quien renuncia o se despreocupa del sexo, que por otro lado, a la población infantil le preocupa poco (aunque lo que no consiguió Freud quizá lo consiga la TV). E igual pasa con el dinero. ¿Será la salud lo que todos queremos tener? No lo parece por cómo se comporta mucha gente. ¿O será que lo más universal es querer tener poder? A leer el periódico parece así, y esto sí que lo comparten los niños, pero son muchos los que disfrutan cediendo su voluntad a rebufo del liderazgo de otros…
Yo creo que lo que desde que tenemos uso de razón todos queremos tener es… pues eso, la razón. A nadie le gusta estar equivocado. La gente quiere tener razón y que se le reconozca. Se pueden hacer votos de pobreza, obediencia y castidad, y vivir una vida plena, pero ¿quién puede vivir pensando cada día que no tiene razón? Esa fuerza que hace que la gente salga de los coches como energúmenos parece más generalizada y poderosa que la de la codicia o la lujuria, y mejor repartida por edades. Tener razón es más sexy.
Para que quede claro que tenemos razón, porfiamos y hacemos tonterías. En este sentido, nuestra época es menos sofisticada que otras anteriores. La retórica clásica se calcula que nace en el 485 a.C. en unos macrojuicios en Siracusa para recuperar las tierras que habían expropiado unos tiranos. (Curiosamente, es justo el momento de la muerte de Buda, que encontró una solución totalmente opuesta al mismo tema). La retórica pronto pasó de usarse contra los desmanes de los políticos a ser usada por los mismos políticos, y ya Platón empezó a criticar su foco en convencer hasta engañando y no en averiguar la verdad. En las universidades medievales, aparte del cuatrivium de ciencias, se enseñaba el trivium: gramática, retórica y dialéctica. La Revolución Francesa endiosó a la Razón, pero las artes de defenderla empezaron a caerse de los estudios generales: el progreso hizo que todo tuviera sus especialistas.
En la empresa, estas artes tienen su principal escenario en las reuniones. He realizado unos rápidos cálculos, y resulta que he pasado ya más tiempo en reuniones que en clases de la Universidad (sí, a eso ayuda – entre nosotros - que iba poco a clase). Por tanto, debería ser capaz de haber ya sacado algunas conclusiones sobre su mecánica. Y me temo que no están bien diseñadas para su supuesto objetivo, y sobre todo, que sus participantes no sabemos argumentar constructivamente, porque al contrario de en otros mundos como el del Derecho, en las empresas no se nos ha enseñado.
De las reuniones se espera que se intercambie información, surjan ideas y un cierto consenso en cuanto a actitudes y puntos de acción. Hasta ahí la teoría. Porque son mayoritarias las ocasiones en que tienes la sensación de no se ha sacado el máximo provecho de lo que los que ahí estaban reunidos podían aportar.
La demostración más visible de que no se sabe argumentar es el powerpoint. Vas a ver a unos señores que de repente apagan las luces y te hacen un pase privado de unas producciones domésticas, como si te pusieran en su casa el video de la boda a la fuerza. No niego que una pantalla suelta ayuda a clarificar, pero una reunión no es una conferencia ni un curso. También tiene sus inconvenientes, pues no permite flexibilidad y al contrario del discurso no puede realimentarse con lo escuchado. Por eso se tiende a dejar su contenido muy diluido, muy políticamente correcto. El equivalente químico es el de un retardador que inhibe la catálisis. Reduce las interacciones, atenúa el contenido, elimina margen de maniobra y consume mucho tiempo. El caso más criticado el de los powerpoints que se manejaron en la NASA tras detectar un impacto en la protección térmica tras el despegue del Columbia en 2003. Aquí tenéis un análisis de la pantalla cuyo abuso de bullets y la poco significativa palabra “significativo” pudo haber provocado que no se tomaran medidas contra el desastre.
De todas formas, el problema no es el “slideware”, que no es más que un síntoma. Las presentaciones podrían ser muy útiles. El problema no es la muleta, sino que se cojea. Paradójicamente, el terror a no tener razón limita que en las reuniones se razone.
Las reuniones son importantes porque de ellas surgen decisiones y “no decisiones”. Esta situación de ineficiencia de las reuniones quizá sea una de las principales amenazas para el futuro de la especie. Hay mucho escrito sobre dinámica de reuniones, equipos de alto rendimiento, toma de decisiones, así como sobre oratoria, presentaciones, etc, pero pasan los años y no veo que las cosas vayan a mejor.
A mí se me ocurre que lo mejor para empezar a construir un sistema más sano es empezar desde abajo: que quien plantee algo lo sepa hacer mejor, así como identificar y desactivar los ataques retóricos de los que sí tienen esas habilidades y las usan para su beneficio, no el de los objetivos de la reunión. Para ello hay que empezar a visualizar una reunión y las ideas de otra forma, con una perspectiva más amplia. Se me ocurre como ilustración una analogía con las redes neuronales, que es posible que surja en un próximo post. Y sí, creo que valdría tanto para reuniones como para otro tipo de debates no profesionales, como los que a veces encontramos en los blogs…
Por si me da pereza, un anticipo. Una cita que creo que resume de forma muy precisa las principales estrategias retóricas que los enemigos de una idea pueden emplear para socavarla y llevarla al traste, o por el contrario, las claves que en determinados debates requiere una opinión, independientemente de su valor, para imponerse frente al resto a una audiencia. Son estrategias de ataque.
“Triunfa quien agradablemente confunde, sorprende, altera y oculta las lindes”
Lo cierto es que debo confesar que esta cita del poeta inglés Alexander Pope se refiere al diseño de paisajes en su época, y no a la retórica... Pero me da la impresión de que igual que el auge de la jardinería en el XVIII es un monumento al creciente poder del hombre sobre la naturaleza, las habilidades retóricas son muestra del poder de algunas voluntades sobre “la razón”, y ambas se dirigen a un público ajeno. Algún parecido han de tener.
Así que cuando te respondan en una reunión, atento a identificar estos patrones de abuso verbal que pueden manipular tu idea frente a la audiencia:
- “confundir” con menciones personales y extrapolando argumentos no relacionados
- “sorprender” con juegos de palabras y otras diversiones con conexiones negativas que desactiven la idea
- “alterar” cambiando el sentido de lo dicho y extrayendo consecuencias falsas
- “ocultar las lindes” con generalizaciones excesivas que propician contrajemplos.
Estás ante una confrontación dialéctica que tiene sus propias reglas. La primera es darse cuenta.
Posted on diciembre 10, 2005 in cuaderno de campo | Permalink
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Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian Sobre la retórica en las reuniones:
» EstrategA: Sobre la retórica en las reuniones, por Sr. Martínez desde meneame.net
Tras el nick de Sr. Martínez se oculta un gran pensador español sobre la estrategia en los negocios, brillante en sus explicaciones. Consejos y "quejíos" sobre las habituales reuniones con Powerpoint y demás parafernalias, que apuestan por la vistosida... [Leer más]
Seguido el 10/12/2005 12:15:30
Comentarios
Una vez más, excelente artículo señor Martínez. Creo que tiene toda la RAZÓN.
Cuantas veces he echado de menos que los particpantes de las reuniones se atengan a unas mínimas reglas de argumentación y que no usen una falacia tras otra hasta vencer el torneo medieval en que se enfrascan en cada reunión, hasta salir victoriosos con el pecho hinchado y con "la razón" y la destrucción de su oponente como premio.
Como suelo decir, cuando casi estoy a punto de perder los papeles en muchas reuniones "se trata de competir..pero con la competencia..y no entre nosotros".
Publicado por: telemaco5 | 10/12/2005 12:42:44
Desde mi punto de vista, y como bien comentas, las reuniones tal y como se suelen plantear derivan en una discusión orientada a demostrar "quién la tiene más grande"... es como si existiese un orden del día invisible en el que pusiera:
1. "fulanito" nos expone su idea/problema/solución.
2. "menganitos" varios deben demostrar que "la" tienen más grande.
2b. En los casos en que "fulatito" sea el jefe, los "menganitos" deben alabárse"la".
El problema es que la reuniones no suelen prepararse: ¿dónde está el orden del día? ¿dónde está la gente a la hora en la que teóricamente deberían comenzar? ¿dónde están las actas con las conclusiones? ¿alguién se molesta en pararse cinco minutos a repasar las conclusiones con todos los presentes al finalizar la reunión?
Sí, muchas veces se preparan ppts, pero no para "orientar" la reunión, sino para mostrar que el que la ha preparado "la tiene más grande".
Las reuniones muestran de forma clara la fauna empresarial... cuando más dada al "mamoneo" sea una compañía, más improductivas serán las reuniones y más escaparates de "la".
Publicado por: Gonzalo G. Cotorruelo | 10/12/2005 13:45:02
Genial artículo. Las desesperantes reuniones a las que todos hemos asistido de vez en cuando confirman lo que dices.
Espero impaciente que nos cuentes qué podemos hacer una vez una vez identificados estos patrones de abuso verbal. Por que la verdad es que hay gente muy dificil de tratar en las reuniones.
Publicado por: Joserra | 10/12/2005 20:50:11
Conozco la técnica del calamar que cubre con tinta cualquier resquicio de claridad, la he visto aplicar tantas veces que ya es como la trama de sincronización de cada reunión. Los perros del hortelano, que ni hacen ni dejan hacer, tienen allí su mejor habitar para su supervivencia. Si yo fuera CEO prohibiría las reuniones. Todos como la cartujos: ora et labora.
Publicado por: Lula Towanda | 10/12/2005 23:14:38
Lo peor de todo es que alguien llegue sin la reunión preparada. Hablar de cosas banales, no ir al grano, reuniones que se alargan horas sin una planificación ni unos objetivos claros,...
Las reuniones son los momentos que tienen algunos empleados para charlar, para que les expliquen, para hablar de tonterías y escucharse.
Siento ser tan negativo, pero una gran parte de las reuniones me parecen de lo más improductivo.
Sr. Martínez, brillante como siempre.
:)
Publicado por: Mr.Andorra | 11/12/2005 5:11:25
"Vivo sin vivir en mí y tantas reuniones tengo que vivo porque no vengo" Esto lo llevo aplicando unos años. Es lo mejor, no ir a las reuniones. Comprendo que las del trabajo son obligatorias y no es fácil hacer esto.
Pero cuando una reunión es buena, es la leche, realmente consigues el objetivo.
Publicado por: Virginia | 11/12/2005 10:34:04
Las reuniones son el único momento en que el equipo está en el mismo lugar y el mismo momento y se puede enfocar en un tema o temas. No creo que haya otro método comparable para lograr este enfoque y coordinación.
Junto al objetivo genérico de tomar decisiones o transmitir información está uno no menos importante que es el obtener y lograr el compromiso de todos los participantes con la decisión que eventualmente se tome.
Somos seres vivos "presenciales"(no sé que quiero decir exactamente con presencial, pero me sirve para transmitir algo del aroma que quiero comunicar), somos seres vivos, digo, más propensos a la retórica y el impacto de lo inmediato y la emoción que los números y los argumentos. En una reunión podemos combinar hábilmente el efecto de los argumentos y las ideas por un lado, y el de las emociones y el vínculo humano por otro. Lo primero enfoca, lo segundo proporciona empuje y obtiene idealmente el compromiso.
Leyendo el comentario sobre el accidente del Columbia en el 2003 y el uso del PowerPoint vi que se hacía una referencia a Richard Feynman, el premio Nobel de física, que intervino en una comisión sobre un accidente anterior de la NASA, el del transbordador Challenger en 1986. Esta referencia me hizo recordar(bastante serendípicamente) un relato que hace Richard Feynman en su libro autobiográfico 'Surely, you're joking Mr Feynman!(Adventures of a curious character)' traducido al español como '¿Está usted de broma Mr Feynman?', un relato, digo, sobre la forma en que tenían lugar las reuniones entre los científicos y personal militar durante el Proyecto Manhattan en los Álamos. Desde que lo leí, he tomado este relato como un modelo de lo que para mí deberían ser las reuniones. No sé si la memoria de Feynman está algo estilizada y si el tipo de reuniones que él describe son demasiado buenas para ser ciertas, pero, incluso como ideal, es un estupendo ideal.
Mañana, buscaré el libro y transcribiré un breve fragmento del libro que trata sobre estas reuniones.
Publicado por: HOWARD ROARK | 11/12/2005 22:52:23
EL TRABAJO ES EL REFUGIO DE LOS QUE NADA TIENEN QUE HACER (Oscar Wilde)
Gran articulo, que mer recuerda lo que contaba en La Gacela, de que la realidad nos demuestra que las reuniones se han convertido en una gran coartada, o mejor dicho, en la suma de varias coartadas:
Coartada1: Estoy muy ocupado, llevo todo el día de reuniones.
Coartada 2: Hay que montar una reunión de alto nivel para solucionarlo.
Coartada 3: Debe ser muy importante, siempre está reunido.
Coartada 4: Cinco horas de reunión... si que nos hemos ganado el sueldo!!
Coartada 5: El que más habla es el que más sabe.
Coartada 6: Nos tenemos que volver a juntar para rematar el tema.
El capitulo entero os lo podéis bajar en:
http://gaceladewirayut.blogspot.com/
Saludos,(me voy a una reunión, je, je...)
Publicado por: zanorte | 12/12/2005 14:39:32
Interesantísimo, como es habitual.
Me revienta especialmente la gente que recurre al "overflow", saturación o como lo queráis llamar: hablar, hablar y hablar sin decir nada pero interrumpiendo constantemente para no dejarte ligar una frase seguida, repitiendo una y otra vez lo mismo recurriendo a todo tipo de falacias.
Publicado por: Scila | 12/12/2005 15:52:59
Un modelo de reunión:
Extracto de '¿Está usted de broma Sr Feynman?' págs. 124-125. Alianza editorial.
[...] Una de las primeras experiencias interesantes que me proporcionó en Princenton este proyecto fue la de conocer a grandes hombres. Antes no había tenido ocasión de conocer a muchos. Pero había ua comisión evaluadora , cuya función era la de ayudarnos a salir adelante, y en última instancia, concretar cuál sería el procedimiento a utilizar para la separación del uranio. Formaban parte de esta cmisión hombres como Compton, y Tolman, y Smyth, y Urey, y Rabi, y Oppenheimer. Yo asistía a las sesiones, porque comprendía la teoría del funcionamiento de nuestro proceso de separación de isótopos, por lo que me hacían preguntas y tenía que hablar de él. A lo mejor, en una de esas reuniones, uno de los participantes defendía una opinión. Entonces Compton, por ejemplo, iba y exponía un punto de vista diferente. Esto debería ser así, decía, y desde luego tenía toda la razón. Y entonces otro añadía, bueno, quizá, pero tenemos que considerar en contra tal otra posibilidad.
Estaba claro que todos los reunidos en torno a la mesa tenían su opinión, y que no había acuerdo. Lo que más me sorprendía e inquietaba era que Compton no hacía hincapié en sus tesis. Finalmente, Tolman, que era el presidente, iba y decía: "Bueno, oídos todos los razonamientos, me parece cierto que el de Compton ha sido el mejor, y ahora tenemos que proseguir."
Me resultaba muy chocante ver que una comisión de personas tan importantes pudiera presentar todo un montón de ideas, que a cada una de ellas pudiera ocurrírsele un nuevo aspecto, al tiempo que recordaba y tenía presente lo que habían dicho los demás, y que al final se pudiera llegar a concluir cuál de las ideas presentadas era la mejor -resumiéndolo todo- sin tener que repetir cada punto de vista tres veces por lo menos. Eran verdaderamente muy grandes hombres.
Publicado por: | 13/12/2005 8:00:13
A mi me da la impresión de que las reuniones son más para dar la impresión de que se está haciendo algo y ratificar reuniones ya tomadas de antemano. Una pérdida de tiempo, en cualquier caso.
No sé quién decía que "las organizaciones se reúnen porque no pueden físicamente mastubarse"
Publicado por: JJ | 18/12/2005 18:39:27
