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06 diciembre 2010

Comentarios

Aunque como bien afirmas no hemos sido muy dados a construir una una sociedad civil" y considero que ese es nuestro pecado por omisión, el gran problema está en el pecado original que nos dejaron nuestros padres constitutivos: la ley D'Hont.

La ley D'Hont es una barrera de entrada en toda regla que, aunque aunque pueda ser superada puntualmente por personajes como Ruiz Mateos o Jesús Gil, hace muy muy difícil mantener una dinámica constante, un cauce activo participativo en la política.

Esas dinámicas sólo están funcionando en ámbitos nacionalistas o regionalistas y al menos a mi no me atrae el empezar soluciones regenerativas desde posiciones rupturistas.

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Un saludo

(Gracias por esta nueva temporada de Martínez)

(Nestic) El asunto es complejo y proclive a paradojas. Si se ponderan más las opciones minoritarias, en un ambiente no regenerado nos podemos encontrar con que la negociación de la gobernabilidad lleva a más cesiones (y por tanto, a infraponderar la voluntad de la mayoría) e incluso a corrupción, como encuentra evidencias a nivel municipal este reciente post de Juan Santaló: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=7497

Para los que quieren obviar el impacto de las minorías en la gobernabilidad, la tentación es la opción contraria. Por ejemplo, con regímenes presidencialistas a doble vuelta o forzando de facto un “duopolio" como en EEUU, con diversos mecanismos mucho más efectivos que la ley d'Hont. A esto me refería con "pesimismo respecto a la condición política", pues descartan a priori la probabilidad de entendimientos constructivos y generosos entre políticos de distinta procedencia, lo que visto lo visto parece realista. Ahora bien, me parece a mí (habrá expertos en esto) que el sistema empobrece el diálogo y obliga a que la regeneración sea interna a los grandes partidos: los ciudadanos sólo pueden castigar o participar en los grandes, no amenazar con terceras propuestas.

A día de hoy, me siento tirando de un imperio que es una mierdecita de imperio (el mío propio y de pocos más). Cuando tiro de este imperio, creo estar mejorando las cosas, pero el mundo a mi alrededor ni se inmuta. E incluso mi propia persona, casi sin que yo sea consciente, se resiente. Mi conocimiento se especializa, y reniega, por aburrimiento o por pereza de "separarse de sus asuntos", de conocimientos amplios, clásicos, básicos.

Preocuparnos de lo nuestro inmediato, y dejar lo común a los otros, siendo tan inconscientes para no comprender que lo común es el 50% (si no más) de lo nuestro, es síntoma de estolidez. O de cansancio. Esto último lo digo para poder decir que no sé si soy estúpido, o es que estoy cansado.

Fernando, gran comentario. Al menos tienes el consuelo de que tu diminuto imperio contribuye a dar más vida al mundo 2.0. En ese sentido, estás con Skywalker y no con Palpatine. Además propicias mucho diálogo sectorial y con administraciones, ergo sociedad civil.

Sin embargo, siento personalmente lo que comentas y comparto tu inquietud. Las bases de este sistema que hemos montado y que sustenta el ritmo de trabajo del hombre moderno están en la "competencia intraespecífica" que describía Lorenz. Faltos de otros objetivos y valores, la innovación no reduce las horas dedicadas a la producción, sino que las aumenta. Hasta el diálogo social se instrumentaliza y se convierte en "networking". El límite es el límite. Y te cansas, claro.

Si a esto le añades que apenas hay prestigio social en la actividad pública (sea esto deliberado o no), es fácil que los políticos sigan monopolizando la política, es decir, apartando a la gente de sus asuntos. Lo que pasa es que un buen día de esto también te cansas.

Creo que otro gran activo de nuestro país (también de europa) y motivo de esperanza pese a lo que pudiera aparecer, es el Estado. La red de profesionales, servicios y funciones que el Estado articula, construido a lo largo de muchos años de esfuerzo y práctica, es un recurso de gran utilidad en aras de la prosperidad común y maquinaria que no hay que dejar perder, ni por atrofia (excesivo tamaño) ni por degradación (refugio de serviles al poder)

La verdad es que nunca me habia parado a pensar en esta situacion, y que decir, es bastante complicado de entender...

No se como lo habeis hecho pero habeis conseguido sacar lo mas impotante. Ojala la gente supiese de este arte de apartar.

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