16/01/06
Gokurousama
Las navidades pasadas recordaba el blog “Gokurousama” (vía Joi Ito) que viene a significar en japonés "gracias por el trabajo duro", que es lo que se dice allí para reconocer un buen servicio o un esfuerzo extra. El blog consiste simplemente en un pequeño homenaje a los trabajadores con los que los autores se van cruzando, tomando con permiso sus sonrientes fotografías. Es encantador.
Hay una tradición relacionada en Japón: su Emperador puede distinguir con la dignidad de “tesoro vivo” a quienes han conseguido la “perfección” en su profesión. “Perfección” es conseguir un estado en que la propia voluntad no interfiere con la naturaleza de cada trabajo, y así son interpretadas mejor para conseguir un resultado óptimo. Es decir, no premia el esfuerzo aplicado, pero sí una naturalidad sin esfuerzo que es imposible sin mucha práctica previa. No han sido necesariamente artistas los condecorados, sino frecuentemente sencillos artesanos o profesionales.
Quizá es buen momento de citar las conocidas cuatro fases del aprendizaje:
1.-Incompetencia inconsciente ("no sé que no lo sé")
2.-Incompetencia consciente ("sé que lo hago mal")
3.-Competencia consciente ("puedo hacerlo pero tengo que pensar cómo")
4.-Competencia inconsciente ("puedo hacerlo sin pensarlo")
Me gustaría pensar que podemos extrapolar esto a cualquier tarea. Que hay un camino para alcanzar cierta perfección, en cualquier ocupación o posición. Así, en el nicho aparentemente más desagradecido podría existir una posibilidad de desarrollo personal, que sea en sí gratificante y que disfrute de la camaradería de los que están en el mismo camino. A propósito, para constatar el trabajo duro de un camarada en Japón hay otra palabra: Otsukaresama.
Esto lo cuento por lo siguiente: generalizo y por tanto arriesgo, pero creo que nuestro carácter tiene virtudes que podrían colocar a nuestro país muy alto en la nueva “economía del conocimiento”, como son la creatividad, la sociabilidad y la seriedad en el trabajo (pese a los tópicos).
Sin embargo, tenemos dos serias dificultades:
- Una la compartimos con los japoneses: es la aversión a la incertidumbre. Según el estudio de Hofstede, las culturas mediterráneas y Japón son las que puntúan más alto en ella, lo que suele menor toma de riesgos en los negocios (lo que no sólo significa, como se suele apuntar, menor carácter emprendedor, sino vicios de toma de decisión en empresas). Curiosamente también está asociado a altos índices de tabaquismo y conducción rápida. Es característico de culturas antiguas, imperiales y bastante homogéneas étnicamente.
Aquí puede estar el motivo de por qué toda esa literatura anglosajona tipo “break-the-rules” no llega a empaparnos. Por eso no creo que muchos de los que paguen 1500€+IVA el próximo mes para ver a Tom Peters en Madrid lleguen a experimentar la comunión y catarsis que genera con sus paisanos. Gurusitos del mundo, dejad de traducir, creo que hay una gran ocasión de elaborar un discurso mejor adaptado, porque de lo que no cabe duda es de que lo que hoy puede ser una oportunidad de algunos, mañana será necesidad de muchos por las tendencias que se aprecian ya en el horizonte.
Como ejemplo, y ya que vamos de Japón, recordar como la inmensa mayoría de los samurai (clase que correspondía quizá al 10% del país) fue incapaz de adaptarse a los cambios que se produjeron tras el desembarco del comodoro Perry en Yokohama, vieron como su tradicional lealtad ya no era correspondida y, o bien quedaran como guerreros “liberados” a la busca de señor (ronin), fracasaron al intentar dedicarse a un comercio que chocaba con sus códigos y costumbres, o simplemente se abandonaron.
- La otra es la falta de motivación. Lo dicen las estadísticas: Europa presenta bajos niveles de motivación, con España ocupando los lugares inferiores. En España, sólo el 11% de los empleados está dispuesto a hacer un esfuerzo extra para lograr los objetivos de la empresa. El 27% se declara “nada comprometido”. Trabajamos más horas pero producimos menos, y el sueño de los universitarios es el sosegado funcionariado.
Tampoco hacen falta estadísticas para darse cuenta. Es tan generalizado que damos por hecho que las cosas han de ser así. Es triste, pero en muchas empresas la motivación apenas sale de los cursos de habilidades y de las encuestas de clima. Los esquemas laborales y las formas directivas no ayudan, pero no es sólo eso.
Hay de nuevo algo más profundo en esta desmotivación y que me atrevería a decir que tiene algo que ver con nuestro concepto filosófico de “libertad”, que quizá por la tradición judeocristiana es más “liberador individual de opresiones” que de “aceptación libre de límites”. No se asume el trabajo o tu rol profesional como una escuela, o como un campo de juego, sino como un recinto que anula tu yo real, que es sólo el de los breves ratos de ocio. Ya pocos dicen “soy…” sino “trabajo en…”.
Aquí sí que Japón nos puede dar pistas, como demuestran las sonrisas sinceras de “Gokurousama”. Divagando, se me ocurre que el camino de las obras de nuestro arte plástico, que lleva decenios en una insatisfacción continua rompiendo límites y apenas intentando lograr la perfección dentro de ellos es una buena metáfora. Sin embargo, y respetando límites simples, los caminos de la perfección no se agotan en las artes orientales: un trazo en la caligrafía, una hoja en el Origami, tres versos en el Haiku…
Querer un poco más los “límites” y trabajar sobre ellos es un camino a la satisfacción profesional, y también al progreso profesional. El primer paso es definirlos. No tienen por qué ser los de tu puesto de trabajo, sino los de lo que tú quieras ser y comunicar como profesional, tu Marca Propia. Como en las disciplinas orientales, cuanto más claros y simples, mejor. Y aquí se enlaza de alguna forma el remedio a ambas dificultades: disminuye la aversión al riesgo, porque cambiando de empleo o emprendiendo tu propio proyecto no cambian realmente los “límites”: sigues trabajando en tu propia obra. Y aunque decidas no cambiar de ocupación, no por ello no debes volcarte en “mejorar”, que no sería necesariamente formarte o ascender, sino simplemente, aprender a hacer lo mejor posible el servicio que puedes aportar, hasta lograrlo sin esfuerzo, o casi, con una pasión tranquila, y sobre todo, no renunciando a que tu jornada laboral forme parte de tu vida.
Quizá tu jefe o tu empresa actual no lo merece, pero tú sí. Aunque el emperador de Japón no te nunca te nombre “tesoro divino”.
Posted on enero 16, 2006 in estrategia personal | Permalink | Comentarios (11) | TrackBack
01/07/05
Cuando sea mayor
Hay anuncios que apuntan bajo la línea de flotación, y no me refiero a "eso". En las 24h posteriores a que la web de empleos Monster.com colocara este anuncio en la Super Bowl de 1999, consiguió cuadruplicar sus búsquedas de empleo. El objetivo del anuncio estaba claro: cambiar la actitud frente al trabajo actual, apelando a las ilusiones y la dignidad. No por ética, sino porque así ayuda a aumentar la liquidez del mercado laboral y el valor de los intermediadores como Monster. Digamos que es el negativo de otro anuncio que ya comenté: pretende despertar, no adormecer.
Aquí podéis ver el VIDEO del anuncio original.
Los niños dicen:
- cuando sea mayor, deseo archivar todo el dia.
- cuando sea mayor, deseo trepar hasta ser un mando intermedio
- deseo ser reemplazado por capricho
- deseo ser un “brown nose" (forma fina de “lameculos”)
- deseo ser un “yes men” (podría traducirse por un “sí señor”). “Yes woman”. Sí señor, voy señor, cualquier cosa por un aumento de sueldo.
- cuando crezca, deseo ser subvalorado
- cobrar menos por hacer el mismo trabajo
- deseo ser obligado jubilarme anticipadamente
Lo recuerdo a propósito del discurso de Steve Jobs "'You've got to find what you love", hace dos semanas en la Universidad de Stanford. Particularmente me gusta el extracto que traduce ALT1040.
Posted on julio 1, 2005 in estrategia personal | Permalink | Comentarios (5) | TrackBack
30/06/05
Refranero laboral
- No por mucho madrugar irás a casa más temprano.
- No dejes para mañana lo que puedas hacer pasado.
- La calidad bien entendida empieza por uno mismo.
- Camarón que se duerme le largan a la siguiente.
- Por el acta muere el pez.
- No dejes para mañana lo que puedas hacer pasado.
- El ojo del amo engorda el resultado.
- A incentivo regalado no se le miran los clientes.
- A buen entendedor, pocas reuniones bastan.
- Controller que no ve, CEO que no siente.
- En correo cerrado no entra spam.
- Del Plan Estratégico al Resultado Neto hay mucho trecho.
- A sueldo flaco todo son huelgas.
- Oficina con dos jefes, mal mandada está.
- Ejecutivo conectado vale por dos.
- Reorga con gusto no pica.
- Cuando el DAFO sale majo hay un relajo del carajo.
- En todas partes se cuecen EREs.
- En mesa de ingeniero, ordenador de palo
- A falta de fax, buenas son cartas.
- Aunque la nómina se vista de seda, mini se queda.
- Cuando el presupuesto de tu vecino veas pelar, echa tus gastos a remojar.
Pues eso, un post light para las preholidays. Bienvenidas contribuciones, a ver si ese acervo sale acerbo o no.
Posted on junio 30, 2005 in estrategia personal | Permalink | Comentarios (12) | TrackBack
19/05/05
Liderazgo (2)
Este es el anunciado post con dos citas clásicas de Lao Tse y de Quevedo sobre liderazgo que combinadas creo que revelan bastante de lo que no se suele hablar cuando se habla de liderazgo. Estos dos autores tienen algo más en común, como Maquiavelo, como Gracián (¿cómo, que aún no han leído a Gracián? ¿Y qué hacen leyendo esto?), sufrieron destierro por sus opiniones no ortodoxas.
Pero empecemos con la visión tradicional del líder en la empresa. En ésta, el líder de un equipo es el jefe que da instrucciones, controla y juzga, porque su posición formal legitima el valor preponderante de su opinión además de justificar una serie de privilegios. Y lógicamente, los demás apagan el cerebro y hacen lo que el dice. Es el “superior”, más claro agua.
Esta visión no debe ser cosa de hoy, porque frente a ella tenemos la primera cita, que es parte del Tao Te King (cap. 68): "el buen guía de los hombres (líder) se comporta como su servidor"
Esta idea del líder como servidor que se describe ya hace quizá 2.300 años no es lo mismo que la idea del líder como “facilitador”, porque ésta no implica entrega personal, sino simplemente un dominio de los recursos o de la información que se ha de gestionar bien.
La idea del “líder servidor” se ha mantenido viva aunque poco practicada en las grandes esferas. Hasta Jesús dijo a sus apóstoles que al contrario de los gobernantes de las naciones, que se enseñorean de ellas, que “el que quiera hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro siervo”.
Otra cita interesante de Lao Tse, que nos da otra característica de su visión del auténtico líder servidor:
" El líder es mejor cuando la gente apenas sabe de él. No tan bueno, cuando la gente lo obedece y aclama. Peor cuando es despreciado. Pero de un buen líder que habla poco cuando cuando su tarea está cumplida y su trabajo realizado, la gente dirá "esto lo hicimos nosotros mismos" "
El “líder servidor” que nos describe Lao Tse es el que no se conforma con reconocer lo que hace el equipo (consejo típico de manualito de líder para motivar barato), sino que incluso trata de difuminarse. No busca aplausos sino sacar lo mejor de cada uno del equipo. Es el desinterés el que le da legitimidad.
Esta idea del líder servidor se está recuperando y hay bastante literatura de gestión sobre el tema. Quizá sea una reacción ética a los escándalos que han supuesto algunas retribuciones.
Otra forma de interpretar esta frase es que el líder está ahí porque satisface algunas necesidades de sus seguidores. Esto se ve más claro en política. Ese tipo de líder sí presta un servicio pero a cambio de él se sirve del pueblo. Por ejemplo, puede bastar con que satisfaga las necesidades de reconocimiento o revancha de una parte significativa de su pueblo. Ser manipulador y adulador. Hitler, por ejemplo, “servía” así a su pueblo. Mal por ellos por comprarle. También es líder de una pandilla el que más travesuras hace, o el que mejor juega de un equipo.
Lo cierto es que este concepto de “líder servidor” encaja con muchas personas con las que todos alguna vez nos hemos encontrado y que en sus modestos ámbitos tienen reconocido un poderoso aunque discreto liderazgo. También encaja con los logros y el reconocimiento obtenido por muchos grandes hombres de la empresa y de la historia que lo han dado todo por aquello en lo que creían. Pero no son muchos los casos en que estos últimos puedan ser clasificados como totalmente íntegros y desinteresados. Por eso creo que esta cita necesitaba su contrapunto, y creo que he encontrado uno:
Dentro de las llamadas “Obras Festivas” de Quevedo está el “Libro de todas las cosas y otras muchas más”, que incluye en el apartado “secretos espantosos y formidables, experimentados, tan ciertos y tan evidentes que no pueden faltar jamás” este infalible consejo que aquí quiero extrapolar al tema del liderazgo:
“1. Para que anden tras de ti todas las mujeres hermosas; y si fueres mujer, los hombres ricos y galanes:"
"Ándate tú delante dellas”
Si el camino que proponía Lao Tse al líder era servir y seguir desinteresadamente, Quevedo nos propone ponernos delante por interés. Aparte de ser divertida, esta cita introduciría el toque canallesco que falta a muchos almibarados libros sobre liderazgo: una forma de ser líder es autopostularse, actuar como si se fuera, o utilizar estrategias de “rata” para simplemente, y sin necesidad de despertar ninguna emoción especial en los seguidores, aparecer delante. El liderazgo porque sí. La voluntad de poder puesta en práctica sobre el tablero.
Además, se entiende que te pones delante para conseguir sacar provecho de esa belleza de tus seguidoras o de las riquezas de tus seguidores. Por eso enlaza con la otra corriente algo cínica que habla de liderazgo en términos abstractos y hasta poéticos, pero que en el fondo esconde herramientas prácticas para mejor manipular y extraer valor económico de los subordinados, sin más afán.
Claro que no es sólo esta interpretación la que nos puede ofrecer la cita de Quevedo. Realmente, también cubre un aspecto clave del liderazgo que faltaba en la cita de Lao Tse: el líder anda delante. Es decir, el líder tiene una visión del futuro, el líder se anticipa y ofrece un camino. Y para justificarlo debe ser un contador de historias, un buen comunicador de una teoría sobre la realidad y cómo puede convertirse en algo real. No es sólo un benefactor, es una referencia. Y también es el que se implica personalmente en esa visión. Como decía José Manuel en su comentario al post anterior, es el que no dice "¡Avanzad!" sino "¡Seguidme!".
La cita de Quevedo es un buen contrapeso y complemento de la de Lao Tse, una especie de Yang para ese Ying. Le da el toque canalla a la abnegación, y el toque dinámico a lo estático. Entre las dos encierran la combinación de entrega y oportunismo que hay en todo liderazgo. Por eso me ha parecido buena idea juntarlas en este post. No hay otra pretensión, líbreme Dios de fraguar otra teoría sobre el liderazgo que haga la infinito + 1.
Posted on mayo 19, 2005 in estrategia personal | Permalink | Comentarios (9) | TrackBack
16/05/05
Liderazgo (1)
Abre Amazon. Busca “leaderhip”: 18.636 libros. Busca “leader”: 26.499. Ahí están los libros que te enseñan a distinguir si naciste con las características naturales del líder, los que por el contrario te ofrecen consejos y ejercicios para desarrollarlas, los que enseñan a simularlas en tu tono de voz y postura corporal, los que opinan que el liderazgo no es conveniente, y que conviene prescindir de los líderes…
También están los que dicen que es un arte, no, algo que llevas dentro que quiere salir, no, un rasgo espiritual de tu alma, no, una vibración, no, es inteligencia emocional, o no, quizá un hábito, no, una serie de principios morales, no, es un arma de la empresa, no, una ciencia, no, unos trucos que consiguen que te obedezcan alegremente, no, una herramienta de Dios, no, cuestión de sentido común, no, de disciplina personal, no, un privilegio que ahora corresponde a las mujeres, no, un tema neuronal, no, antropológico, no, carisma, no, es ser lo contrario de un gestor, no, es que los demás quieran conocerte, no, es ser maestro, no, es ser asertivo, no, es que te hagan coaching…
Luego están los dicen que si quieres mejorar tu liderazgo te fijes en Lincoln, que te fijes en Giuliani, que te fijes en Atila, que te fijes en Jesús, en Ulysses S. Grant, en Colin Powell, en Jack Welch, en la US Navy, en los samurais, en los entrenadores de fútbol, en Churchill, en los exploradores árticos…
Las principales revistas de Management siguen esta corriente, y raro es el número, por ejemplo del HBR, que no incluya un artículo sobre el tema (616 artículos en una búsqueda), incluso con un número entero dedicado al liderazgo en 2004.
Y por supuesto, el reciente Expomanagement de Madrid no podría defraudar a todos los asistentes sin ungirles con este sacramento, ni más ni menos que directamente del karma del multimillonario Deepak Chopra, que habló del “alma del liderazgo”. El líder sería el alma simbólica del grupo que actúa como catalizador del cambio, y como desarrollo del liderazgo propuso la “sincronicidad”, la capacidad de crear “buena suerte” y reservas de poder para alcanzar un estado superior, convertirse en un ser “no local”, sugiriendo siete claves para alcanzar el “sincrodestino” entre las que están “armonizar lo femenino y lo masculino” y “el mundo como extensión de uno mismo”. No sólo Chopra habló de liderazgo, por si no fuera suficiente la conferencia de Boyatzis se titulaba: “Desarrollando el liderazgo sin inteligencia emocional es como danzar sin ritmo”, de donde se deduce que los líderes resuenan y que más que sincronizar lo que hay que hacer es sintonizar. El coste de cada una de estas conferencias (total jornadas/nº "espiches") es de unos 200 euros.
Pero… ¿es que no les han dicho que querer pasar delante es de mala educación? Es curioso que en una época que frente a otras presenta déficit de líderes (y casi mejor) haya tanto interés latente en tener seguidores (que a propósito, casi nadie escribe para ellos). Después de todo esto, he sacado tres conclusiones:
- mucha gente quiere mandar
- muchos de ellos están dispuestos a pagar y a obedecer cualquier desatino si así creen que tiene más posibilidades de mandar más ¿son líderes o los seguidores más incautos?
- toda necesidad tiene sus doctores, se sepa algo de ella o no
En fin. Pensando en el tema he recordado dos breves citas de dos autores clásicos (L&Q) que creo que resumen lo que de verdad hay que saber sobre el liderazgo. En muchos de esos libros hay sin duda capítulos e historias interesantes, y consejos que a muchos pueden ayudar, pero creo que pensar a fondo en esas dos frases seguramente sea mejor que leer la mitad mala de esos miles de libros (y cualquiera sabe cuál es). Las busco, lo preparo, y otro post.
Posted on mayo 16, 2005 in estrategia personal | Permalink | Comentarios (15) | TrackBack


