estratega

estratega

  • Primera temporada
  • Segunda temporada
  • Rafa Martínez
  • Intro
  • "El Manual del Estratega"
el-manual-del-estratega_9788498752823.jpg
El manual del estratega
Rafael Martínez Alonso

Lo que hacen los buenos estrategas y que tú también deberías estar haciendo



 

________________

Últimas entradas

  • AAA: "Anticipación, Adaptación, Acción"
  • Ser competitivo en la era digital
  • El honradizador de cargos públicos
  • El circo del bit
  • Reinventar la Gestión Pública (2) Políticos vs burócratas
  • Reinventar la Gestión Pública (1) La referencia empresarial
  • El salvaje mundo digital
  • Las fases del cambio (2): "From the dream come the vision"
  • Acerca de la información en las organizaciones
  • Las fases del cambio
Subscribe to estratega by Email
Sindicar este sitio (XML)

Reinventar la Gestión Pública (2) Políticos vs burócratas


Problemas internosPersonajes de espaldas a un colapso evitable

El colapso de la Torre de Babel era la analogía que empleaba en el post anterior para ilustrar los problemas y los vicios de la gestión pública y sus peculiaridades respecto a la empresarial.

El maravilloso cuadro de Bruegel plantea mediante sutiles indicios que detrás del desplome de ese gran proyecto administrativo en el que se afanan miles de figuritas no estaba el rayo divino sino causas internas: objetivos no realistas o sectarios, estrategias  aplicadas mecánicamente y sin cuestionarse, descuidos en la ejecución. En definitiva, mala gestión.

El genio de Bruegel quiso profundizar aún más. Una dinámica organizacional pervertida parece ser la causa última, no simple incompetencia. El cuadro es de 1563, pero la escena de primer plano puede ser actual. Repasemos a los personajes y busquemos analogías. Quizá Bruegel nos está lanzando un mensaje a través de los siglos.

 

La visita del señor al lugar de trabajo. La insoportable levedad del dirigente público

Visita del señorEl señor, cargado de los símbolos de su poder y rodeado de guardia, realiza una visita de inspección a la obra. Le rodean acólitos (la guardia) y altos cargos, como en cualquier visita oficial. Sólo se echan de menos las cámaras que cubren el evento. Los trabajadores son parte del espectáculo.

Si alguien del grupo mirara a la torre a esa distancia, podría ver los problemas como los vemos nosotros. Pero nadie parece interesado, todos miran al señor en su visita. Lamentablemente, él también ignora el estado de la torre.

Obras como la torre de Babel duran generaciones. El señor que hoy la visita no inició la obra, y no la verá terminar. No muy diferente a los cargos de designación política que toman responsabilidad temporal de proyectos e instituciones - en nuestro país, esta escena tendrá réplicas en pocas semanas. Las grandes transformaciones y proyectos son típicos en la gestión pública y no raros en la privada (por ejemplo, IBM necesitó 10 años para crear la serie 360 de ordenadores). El contraste surge porque un líder empresarial sí puede estar a cargo ese tiempo o preparar un sucesor, o un bloque directivo permanecer relativamente estable. Pero nuestro “señor” está de visita, ni vive a pie de obra, ni su siguiente cargo dependerá de su avance, y lo poco que sabe de su sucesor es que es de suponer sea un enemigo, o peor, ¡un rival!.

Pies El dirigente político de una empresa o institución pública está sólo implicado, el directivo privado suele estar comprometido. Es como lo de la gallinita y el cerdito ante un plato de huevos fritos con chorizo. O quizá en este caso convendría decir “gallo”, animal aún menos implicado con la suerte de los huevos y más gritón y consciente de su dignidad. Fíjense en los pies del señor, ¡parece que no le llegan al suelo!. Así es su levedad y la superficialidad de su implicación.

Ambos factores (temporalidad, dependencia política) hacen que el señor/político esté menos pendiente del proyecto que en apariencia dirige (la torre) que de su imagen. Lo que debería ser actividad, se convierte en actuación. Es apropiada esta cita de Churchill: "El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes"

 Y ese no es el peor escenario: podría ser que utilizara el proyecto o sus recursos de forma instrumental para sus objetivos políticos. Quiero decir, en esos tiempos, en la antigüedad, que había mucha menos vergüenza. Artistas como Bruegel -lo hace también en otros cuadros- recurren a la antigüedad para criticar veladamente los modos del poder y a la vez evitar ser dehollados. (Ahora funciona justo al revés, lo que es mucho más conveniente y limpio: te subvencionan por criticar el pasado para disculpar el presente.)

Una pequeña anotación: pienso que son inmensísima mayoría las personas que se dedican a la política de forma honrada y entregada. Pero menos los que añaden a estas cualidades las que se necesiten para ascender en los principales partidos y las también necesarias capacidades de gestión. Y muchos menos los que consiguen ejercerlas con éxito comparable al de las mejores referencias de la gestión privada frente a la presión de un sistema que con los años se ha ido viciando.

Por ejemplo, tanto la prensa de hoy como los pintores de ayer no se enfocan en la gestión real si no en la teatralidad, y sea por segmentar la audiencia, por simplificar o por mera manutención, no suelen ser 100% independientes. En nuestros días, en lugar de investigación o seguimiento estructurado tenemos realities de refriega política, datos sueltos con esteroides y un bonito género artístico de la placa y el corte del cinta.  

Antes de reprochar nada a la prensa, recordemos que como todo negocio está sujeto a las leyes de la demanda. Los dirigentes empresariales publican cuentas y datos operativos trimestrales. Un accionista demuestra más interés en saber que un ciudadano, aunque se juega menos. Es la desidia ciudadana la que permite esa escasa transparencia administrativa y el tratamiento superficial de los medios. Además, el entramado institucional es complejo, los logros públicos suelen exigir acciones coordinadas, con lo que eludir responsabilidades o atribuirse los raros logros es sencillo para el político hábil, que rara vez rinde cuentas por su gestión. Si la cosa se pone fea, abre el frasco de la ideología y la cosa queda en tablas.

 

Militares y altos cargos. Las invasiones bárbaras: políticos vs burócratas

El señor no se mueve sin su vistosa guardia, que entran en escena de perdonavidas. Los hombres armados tienen el poder. En una democracia, este poder está gestionado por organizaciones políticas que se alternan. Esos militares, que “militan”, son el respaldo del poder del señor. Esta partida son su "partido", hagamos la analogía. Están orgullosos, se ve en sus caras. Han ganado. Se adivina un sistema de clientelismo. Imaginemos que los señores se eligen en batallas regulares. Como decía antes, quizá está es la primera visita del señor a esta parte de sus dominios, una visita de inspección del máximo dirigente público, que es político y tiene doble agenda.

ChoquecivilizacionesOtros dos personajes próximos y algunos al fondo, de apariencia noble, no están armados. Son los visitados, los administradores responsables de la obra. Estaban allí antes de que el señor fuera elegido. Pueden ser cargos de la carrera administrativa. Burócratas.

La escena que rodea al señor representa una batalla épica y soterrada, la que enfrenta a políticos y burócratas. Dos legitimidades cara a cara: la de lo público, la de lo profesional. Politikong contra Funcionaurius. La guardia está relajada, el señor es de los suyos. Pero los burócratas están tensos. Hay algo llamativo. Un cargo o noble parece romper el protocolo, atraviesa la fila de la guardia e intenta hablar con el señor, con cara de preocupación. ¡Quizá hubiera osado interpelar al señor para hablar de los problemas de la torre!

AduladorPara desdicha del contribuyente, la atención del señor se dirige a otro, obeso y ricamente vestido, que no parece tener incentivos para denunciar lo que pasa y prefiere mostrarle la actitud servil de un grupo de subordinados. Escena contemporánea y no exclusiva de la Administración: un jefe presta más atención a los que le muestran sumisión que a los que trabajan. Éste es quizá el nudo gordiano que Bruegel identifica, el problema de base. La torre crece condenada al fracaso, absorbiendo esfuerzos inútiles, porque nadie se preocupa de la torre si no del juego político y mantener vivas las rutinas y expectativas burocráticas. Ese cortar los flujos ascendentes de malas noticias, o simplemente de noticias que desafíen la "sabiduría convencional", es la principal receta del fracaso.

En las Analectas de Confucio hay un pasaje significativo (a ver si alguien piensa que esto son cosas modernas o ideas mías):

"-¿Hay alguna frase -continuó el Duque,- por la cual un país puede ser arruinado? Confucio respondió:-No puede residir tal poder en una sola frase. Pero hay un dicho: «No hay mayor placer en gobernar, que ver que nadie se opone a mi voluntad». Si la voluntad del reyes buena, y nada se le opone, todo va bien; pero si no es buena y tiene un poder absoluto, ¿no ha conseguido arruinar a su nación con una sola frase?"

En fin, el señor llega con sus armiños y cetros a la obra, victorioso tras una campaña política, y posiblemente sugiera cambios rápidos que dejen su impronta o acrecienten su fama en el campo político -que es el que le importa - antes de que llegue el próximo señor. Los veteranos burócratas le explican con cara de resignación que los cambios son imposibles, ilegales o que ya se intentaron sin éxito ocasionando la caída del anterior señor. O peor, callan servilmente pero nada ocurre. El señor se enoja con los burócratas que a partir de entonces tratarán con su guardia de veinteañeros y recibirá únicamente a los aduladores. Antes de un año, el señor se resignará a no obtener cambios radicales y empezará a preocuparse de su futuro personal. Todos convendrán que las limitaciones son heredadas, o que recaen aguas arriba, en los presupuestos u otros organismos, o aguas abajo, en los mandos medios y trabajadores. Y a partir de ese momento, o bien justificarán que éste es el mejor de los mundos posibles, o bien, si sigue llegando dinero, subcontratarán a terceros o mejor, montarán alegremente una entidad pública paralela con su logo y todo.

Sin un contrapoder ciudadano (desidia y poca sociedad civil), institucional (todos los órganos son del mismo "holding", no hay sana competencia privada) ni mediático, ocurrirá lo que dice Confucio: el señor tendrá "el placer de no ver que nadie se oponga su voluntad". La complacencia es absoluta y el rumbo de colisión con la realidad habrá sido programado.

No creamos que el señor tiene el poder absoluto. Pese  toda la pompa que le rodea, sabe que sin los expertos y la organización no es nadie. En una compañía privada el CEO puede cambiar la estructura, incorporar nuevo talento, iniciar programas de formación o premiar resultados casi a voluntad. El señor, aún si tuviera voluntad de cambio, está limitado por presupuestos rígidos y rutinas administrativas inamovibles. Tiene menos tiempo y menos poder efectivo que un líder empresarial, y en un buen número de casos (no lo olvidemos) menos aptitudes. Sí, en cambio, tienen atributos de talento político y de liderazgo. El problema es que ese liderazgo se dirige a la guardia (sus partidarios en el partido) no a los nuevos subordinados en su empleo temporal. La empresa privada tiene ejemplos de transformaciones radicales exitosas, pero siempre han partido de un liderazgo y compromiso excepcionales.

Por otro lado, si la política gusta de llamarse a sí misma como “el arte de lo posible”, la burocracia puede llegar a ser “el arte de hacer imposible lo posible”. Con objetivos variables cada cuatro o menos años, la organización burocrática ha sabido también inmunizarse contra los cambios políticos. La protección del puesto es primordial y los trucos que se emplean han sido perfeccionados desde que los faraones discutían con las organizaciones sacerdotales.

Políticos y burócratas se necesitan mutuamente, pero su interlocución es difícil y menos aún su colaboración para el provecho común. Por cultura (y selección natural), el político tiende a ser narcisista, optimista hasta el delirio, amante de seguir sus grandes intuiciones sabiendo que con el tiempo sabrá vestirlas de argumentos. En cambio, el mando burócrata ha sublimado su ego hasta hacerse indistinguible con la silla, viste discretamente, odia la atención, es pesimista patológico y favorece la parálisis por el análisis. Quizá la principal diferencia es que el político es un tipo al que tomar riesgos le ha ido bien y que se cree iluminado por la suerte y el don del carisma, mientras que el burócrata odia el riesgo y confía en el callado don de la perseverancia ante los errores y las jubilaciones de otros que van liberando sillas. La metáfora de Babel como “confusión de lenguas” tiene aquí su mejor aplicación.

Por tanto, sería equivocado pensar que sólo el político es el culpable de la inacción burocrática. Una “tecnocracia pura” que prescinde de la política, es sospechosa, porque la política y el poder siempre existen. Los retos de la sociedad no se resuelven con una ecuación. La torre no se hubiera imaginado ni hubiera conseguido apoyos si no encarnara una aspiración colectiva, y eso es reino de la política. El talento político es necesario para gestionar la inevitable complejidad de propósitos de las distintas instituciones y grupos de interés. Otra cuestión es que haya tiempos en que la la política (o ciertos partidos) haya desbalanceado el sistema a su favor y éste deba reequilibrarse.Descansadores

Podemos imaginar en los rostros de esa escena del cuadro las dificultades de comunicación, el servilismo, las imprecisiones, el miedo que impide la transparencia, la dificultad de obtener guía del líder y su poca disposición para cambiar su opinión. Esa caja negra, que une la política y la administración, no está siendo eficaz para prevenir los problemas de la torre. En Babel y en España, la necesidad de mejor gestión es clamorosa. El resultado de este combate suele ser tablas, todo sigue igual y nadie busca “lograr” u “optimizar” sino “justificarse”. Si en algo están de acuerdo, es en que la innovación no incremental puede hacer peligrar las carreras de ambos estamentos.

Este triste panorama de bloqueo y mezquindad permanece razonablemente oculto cuando los fondos fluyen y los puestos crecen, los logros se obtienen por desbordamiento y nadie te mide por las oportunidades perdidas. Pero cuando baja la marea se sabe quién nadaba sin bañador. La crisis es una oportunidad para la reinvención de lo público que nuestro tiempo requiere, porque puede ajustar mejor la imagen a las realidades para poder tomar decisiones, y romper ese pernicioso bloqueo de la innovación y el cambio que surge de ese involuntario enroque entre burócratas y políticos. 

 

Trabajadores en la obra. Como los pimientos de padrón, unos pican y otros no.

TjoAunque la clave de los problemas es la escena central. Bruegel nos reserva el primer plano para los trabajadores. Parece querer resaltar al observador que su dedicación es la que realmente hace posible esta y cualquier obra. Recuerda los versos de Bertold Brecht: "¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas? En los libros figuran los nombres de los reyes. ¿Arrastraron los reyes los bloques de piedra? "

Pero hay dos grupos de trabajadores. Unos pican la piedra, como las multitudes que vemos que se afanan sobre la torre. Otros simplemente optan por reverenciar al nuevo señor, aparentemente por indicación del burócrata más orondo. Eso sabemos de la Administración. Los empleados públicos rara vez sufren o se benefician de su desempeño. También hay multitud de entes públicos o semipúblicos con una lógica clientelar importante.

Hacer y no pensar es una tentación para el funcionario, como lo es ocultar las capacidades. Fijémonos en las caras del grupo que se arrodilla. En sus caras hay miedo. Sabemos de los campos de algodón y de exterminio que dosificar los esfuerzos y ser indistinguible fue crítico para sobrevivir. Es la lógica del banco de peces ante los depredadores.

AdoradorPor eso es meritorio el grupo de trabajadores a la izquierda, que parece trabajar a gusto y estar libres de todo cinismo burocrático. Sonríen. Son los personajes más felices de todo el cuadro. Recuerda la conocida parábola del hombre que se cruzaba con trabajadores que lamentaban su suerte y describían su trabajo en términos puntuales (“llevar esta piedra”) o rutinarios (“construir este muro”), y termina encontrando a uno que feliz, confiesa que “está contruyendo una catedral”. Sin embargo, creo que Bruegel tiene una explicación aún más completa del secreto de estos trabajadores. Quizá Bruegel no sólo identifica el problema, si no la solución. Llegamos a mi personaje favorito.


El hombre del gorro rojo

El hombre del gorro rojo parece ser un maestro de obra. Frente a los que se amargan o los que simplemente hacen silla hasta llegar a fin de mes, el grupo que lidera el hombre del gorro rojo ha sabido automotivarse. El hombre dirige, pero también está preparado con su palanca para ayudar. No dirige desde arriba ni desde delante, dirige desde detrás, facilitando y animando.

GorroSin incentivos materiales ni de prestigio, el potencial de los profesionales de la función pública se agosta. El cinismo se apodera de la organización. La solución pasa por el “empowerment” (o “empoderamiento”), por dejar que los gestores intermedios gestionen y lideren, más allá del mecanicismo de la gestión tradicional. Lo que debe caer en cascada son las prioridades, criterios y estrategias, no las “instrucciones”. La organización debe aprender y tener iniciativa, no sólo ejecutar.

Es frecuente asimilar a la Administración como una máquina, con enmarañadas regulaciones y rutinas que hacen difícil su programación y lenta su ejecución. Eso es lo que tratan que creamos tanto los enemigos del cambio como los que quieren justificar "administraciones" paralelas y duplicidades a nuestra costa. 

La metáfora es errónea. El error está en confundir “complicado” con lo que es en realidad: “complejo”. La función pública se apoya en sistemas humanos, depende de una constelación de organismos y debe responder a múltiples objetivos. Si embargo, es más flexible y más horizontal y relacionada con el entorno de lo que se cree, y la disrupción puede surgir de dentro si cambian las expectativas. No es necesario hacer paralelos al sistema ni resignarse.

Bruegel lo ha visto como lo vio la industria japonesa cuando construyó su época de liderazgo empresarial a costa de la norteamericana: no hay ningún sustituto a la dedicación humana. Más hombres del gorro rojo mejoran la experiencia y el desempeño de los trabajadores en lo público y en lo privado. En esta transformación, la gestión empresarial tiene mucho que aportar. Algunos procesos de la organización deberían adaptarse: las forma de selección (que contemplaran las actitudes), la implantación de la estrategia (más centrada en guiar que en planificar), el fomento de una conciencia de equipo y de responsabilidad, la movilidad, la digitalización y la gestión del conocimiento, las palancas (medición y premio del desempeño)...

Si hay que resumirlo en una palabra, lo que la gestión pública necesita es “vida”. El hombre del gorro rojo es el más vital de todo el cuadro, y su energía activa la de otros. Un intraemprendedor, un líder dedicado y responsable, ajeno a la política y comprometido con los resultados.

 

Algunas conclusiones

La Torre de Babel de Bruegel es una obra maravillosa. Esto ha sido sólo una interpretación imaginativa (quizá Bruegel tuviera en mente el problema de la salvación y los errores de la curia romana), pero que sugiere algunas lecciones para mejorar la gestión pública:

− En proyectos grandes y complejos como los públicos, no importan los recursos o cuánto o qué bueno sea el trabajo de muchos: todo puede perderse por falta de visión y de compromiso, y ambos implican seguir la realidad sin sesgos y saber rectificar.

− Hay que encontrar el punto dulce entre administración y política. De su juego surge el progreso y el beneficio común, no de primar una. Los líderes han de combinar capacidades de gestión (donde la referencia en mejores prácticas es la empresa privada) y políticas (para garantizar recursos, enfoque en objetivos y alineamiento con otros órganos) 

− Hay buena y mala administración, y buena y mala política. Tanto política como administración requieren individuos que puedan juzgar por sí mismos y estén preparados para asumir y delegar responsabilidades. Los intereses de colectivos concretos (partitocracia, burocracia) llevan al esfuerzo general inútil (si no al colapso), en un típico “dilema del prisionero”. Los resultados de la modernización serán efectivos sólo si se regeneran ambas en paralelo. Sea cual sea la solución, tiene que pasar por la responsabilidad de las personas.

 − Estas dos regeneraciones necesarias: la política y la administrativa, son en último término responsabilidad de la atención, voz y voto de los ciudadanos. Tendremos la gestión pública que creamos que es posible. "Público" significa tanto "del pueblo" como "sabido por todos". Por tanto, superar la paleoadministración requiere de nuestra parte implicación y exigir transparencia. 

 

 

 

 

Publicado el 11 diciembre 2011 en 2T, gestión pública, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (4) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

Mail de Erasmo de Rotterdam desde el infierno.

Salud. Soy Erasmo de Rotterdam, si bien el evidente descuido de las buenas letras os haga pensar otra cosa. Me cuesta atinar en las teclas de este artilugio similar a un pequeño clavecín llamado “PC” con mi pluma de ganso, y eso me impide concentrarme en el estilo.
 
Escribo desde el infierno. Pero que no se regodeen mis viejos enemigos tanto papistas como luteranos. Estoy en una de las visitas diplomáticas que de cuando en cuando San Pedro tiene a bien encomendarme. El medio del que me valgo para hacerme oír desde el otro mundo es “Internet” pues Facebú, Community Manager de Belcebú, deseoso de hacerme notar la ventaja tecnológica del inframundo, me ha dado acceso.
 
En el Cielo tenemos aún poca cobertura, y apenas alcanzamos calidad GSM mediante la oración. Pero aquí, en el subsuelo, llega fibra óptica y hay hileras de PCs que son aporreados por innumerables diablos. Permiten, parece ser, el traslado de textos e imágenes con las almas de los vivos, convirtiendo la posesión en toda una experiencia multimedia. Defiende Facebú que los ahorros en conjuros compensan con mucho los de este teletrabajo, y que el e-commerce dará crecimiento exponencial a la línea de negocio de compra de almas.
 
Facebú propone de enseñarme otra innovación notable que sin duda aumentará la cuota de mercado del maligno. Accedo, y entonces, apeándose en el aire, destapa un velo y enciende un televisor, apareciendo algunas noticias y tertulias políticas actuales. Me atormenta no poco constatar. amigos del siglo XXI, que en rivalidad, autismo, ineficacia y dogmatismo, vuestros debates se parecen a los de otra época en que el debate se desconectó tanto de la realidad, que acabó encerrado en un cajón: la decadente escolástica medieval. En mi tiempo, fui afamado y perseguido por burlarme de sus modos.
 
Tampoco os libráis de sus residuos: la mucha soberbia y pedantería de algunos ponentes, ni del uso generoso de la falacia “ad hominem”, es decir, descalificar al adversario en lugar de refutar sus afirmaciones. Alguno de los muchos políticos que veo ardiendo por aquí me aclaran que su gremio tiene un dicho para esta guerra sucia: “si no aguantas el calor, sal de la cocina”.
 
Facebú los atiza un poco y me dice:
 
“Estimado embajador. La innovación que hará aumentar la población de nuestro estado respecto al vuestro es el tipo de debate. Una nueva dialéctica que emponzoña la reflexión. En el infierno nos complace que la mala calidad del debate de los mortales asegure la salida de los peores instintos y la mala calidad de las soluciones.”
 
Yo me resisto a creerle, y ducho en estas artes, no puedo dejar de hacer notar que la carencia de técnica, argumentos y conclusión que observo en los debates les convierte en estériles y por tanto inofensivos, poco más que un espectáculo. Facebú ríe. Y me contesta:
 
“Veo que no está al cabo de los últimos avances en comunicación y esgrima dialéctica. Estos debates son eficacísimos e implican mucha técnica.
 
Cada bando (y pocos hablan sin representar a alguno) trata de conseguir no la “determinatio” de un profesor, sino el respaldo de los ciudadanos a sus tesis (o mejor, al bando mismo) de la forma más eficiente posible: gastando los mínimos razonamientos y compromisos posibles. Y de la forma más eficaz: apelando a registros ya efectivos en el subconsciente. La comunicación de masas será tanto más viral y efectiva cuanto más simple y emocional. Observe el debate: son los argumentos más irracionales y los tonos más exaltados son los que arrancan más aplausos del público, ése es el campo de batalla.
 
Los psicólogos han descubierto que los pecados capitales de la pereza y la avaricia que tantos clientes traen aquí también funcionan a nivel inconsciente. Los humanos son “avaros cognitivos”, siempre dispuestos a comprar cualquier simplificación para relajar la CPU. Huyen de lo complejo, y más en esta época de sobrecarga informativa, con el riesgo de cometer sesgos, caer en estereotipos o ser manipulados.
 
Años de estudios han demostrado que la gente no vota los argumentos, sino a quien despierta los sentimientos adecuados. Por eso, la dialéctica de última generación ya no es lógica ni aspira a la síntesis de posturas. Ahora se centra en aprovechar el turno de habla para insistir en los mensajes más certeros que se abran en las mentes y activen atajos que convengan al propósito del orador.
 
Naturalmente, los autores no son estos personajes que ha visto, éstos son sólo la correa de transmisión. Sofisticados think-tanks, sociólogos, lingüistas y expertos en comunicación diseñan los mensajes. La técnica de estos neoescolásticos se centra en el diseño de los “memes” adecuados. Los medios e Internet los difunden y repiten. A todo este fenómeno yo lo llamo “pensamiento zombie” en homenaje a nuestros adoradores caribeños.”
 
Pese al calor, sentí un escalofrío. Empecé a temer que la nueva escolástica superaba en argucias y cinismo a las controversias, genealogías y logomaquias de mi tiempo.
 
Pedí a Facebú que me iniciara en ese género de modernos ardides. El inquieto diablo se apresuró a hacerlo, ávido de corromper el Cielo.
 
“Por ejemplo, las metáforas. Una metáfora simplifica un problema complejo. Si el un bando consigue que la metáfora propia se imponga, la solución intuitiva de la metáfora gana puntos. No sólo eso, sino que nuevos datos se interpretarán en función de la metáfora triunfadora y la reforzarán. El descuido puede llevar rápido a los humanos a ajustar los hechos a las hipótesis en vez de las hipótesis a los hechos.
 
El nombre que se dé a un tema es importante. Debe reflejar aspectos elevados, positivos. Ese es el gusto humano, qué le vamos a hacer. Así, todo lo que esté a favor es bondadífico, y todo lo que se oponga maléfico. Por ejemplo, Seth Godin, cuyo blog aquí seguimos porque tiene nombre de deidad del inframundo, apuntaba que parte de la despreocupación con el problema del “calentamiento global” era que “calor”, “global” y hasta “invernadero” tenían connotaciones positivas.
 
La metáfora también suscita una narrativa, una interpretación. Por ejemplo,  Internet suele asimilarse a tuberías, carreteras, compañías de logística, a un lugar con sus sitios y dominios, a una conversación, a un gigantesco cerebro o tratarse en términos casi metafísicos. Todas son imperfectas, lo que es lógico: Internet es lo más complejo que el hombre ha construido. Según el interés de lo que argumenta cada uno, se fuerza la metáfora que conviene.
 
A propósito, le regalo el capítulo octavo del libro “el Manual del Progresista” del sociolingüista Lakoff (en inglés). Seguro que lo encuentra iluminador. Narra como la construcción de la metáfora “Internet son autopistas” desde el interés de algunos agentes deriva en una narrativa típica y emocional, que hace héroes a unos y villanos a otros, prima unos valores sobre otros, hace olvidar cualquier otro aspecto relevante y que una vez fijada es difícil de conmover.”
 
Leo con interés el capítulo, así como alguna opinión zombie sobre el tema con frases como “la piedra angular que define la naturaleza”, “una palmaria evidencia”, “un axioma fundamental”, “desnaturalizar completamente la esencia” que me recuerdan demasiado la escolástica y la especulación de mis tiempos… Facebú prosigue.
 
“El sueño de un diseñador de metáforas es conseguir que el “título” de su propuesta quede como nombre del debate o principio fundamental. En el ejemplo de Lakoff "neutralidad de la red" en lugar del tema amplio de "qué es lo que deben regular los estados en Internet". Eso es perfecto, es el equivalente a cuando una marca queda como nombre genérico, como Kleenex o Gillete. Durante mucho tiempo se convierte en protagonista e "historia de referencia" en debates que deberían ser más plurales o razonados.
 
A esto se conoce como "marco del debate". Así es como llama Lakoff las formas de entender la realidad que el humano usa sin darse cuenta. Consisten, cómo no, en simplificar: resaltar algunos aspectos y establecer relaciones entre ellos. Por ejemplo, denuncia como los conservadores norteamericanos llamaron “Guerra al terrorismo” la ocupación de un país, para suscitar una metáfora conveniente que justifica la violencia. ¿No ha notado Vd que últimamente las leyes tienen nombres muy bonitos, como “de Economía Sostenible” o “Memoria histórica” cuando en realidad hablan de otras cosas? Es la influencia de la divulgación que hace Lakoff de estas estrategias: dar a las propuestas palabras o argumentos con resonancia emocional o cultural”
 
Quedo impactado. Los escolásticos que yo combatía se entretenían con corolarios, suposiciones y otras majaderías, que luego interpretaban alegórica, anagógica y tropológicamente. Pasatiempo inocente con estos tipos.
 
Facebú quiere rematar:
 
“Lakoff también habla de la “trampa del centrista”. Según él, no hay votos en el centro: las convicciones sobre cada tema suelen ser binarias, no lineales. Según su teoría, que en el infierno compartimos, no se gana armonizando posturas o pareciendo equidistante, lo que parece bien asimilado por la clase política y contribuye a la violencia verbal que acaba de observar y tanto nos complace. Al enemigo ni agua. Así que con esta innovación, aumentará el caos y la confusión, de las que mi señor es maestro. El infierno vencerá, y si te animas, te podemos ofrecer un puestecito.”
 
La moderación y el acuerdo que llevan a la “suma positiva”, al “win win”, es siempre racional, y ese ha sido el sentido del avance de la civilización. Me dí cuenta de que estos nuevos escolásticos en la sombra y los aprendices de brujo que los siguen, están forzando lo simbólico, las diferencias en principios, y la decisión basada en emociones. Es decir, una nueva era sectaria, carismática y menos racional y pragmática.
 
Pero no quiero que esto quede así. Por tanto, hablo al diablo en estos términos:
 
“Facebú, bien sabes que yo en vida he sido testigo de la inutilidad de buscar la paz y la reconciliación incluso entre los hombres más esclarecidos del momento. Sé que hay épocas en que la moderación no está bien pagada. Lo fue la Reforma y ésta también parece una de ellas. Vuestra innovación es una herramienta poderosa que puede cambiar el mundo. Así, tomaré partido por quienes llevan las de ganar.
 
Tu exposición me deja claro pues quién es el ganador. Si hay una metáfora común a todos, es que arriba es positivo, abajo es negativo. A uno se le eleva el ánimo frente a otro que se arrastra. Algo está en la cima o en cambio, entra en declive o se hunde. Uno asciende, o se rebaja. Si esta lucha se lleva a los últimos términos, el infierno del abismo no tiene mucho que hacer frente al Cielo… ¿no crees?”
 
Me parece que Facebú enrojece, aunque es difícil de decir en un diablo. Me contesta
 
“Vaya, touché. Por un momento pensé que la moda de las pelis de vampiros era buena señal”
 

Y a vosotros, recordad que escribí en tiempos un libro llamado “Elogio de la estupidez”. Al llegar al Cielo, me comentaron los santos que entre los miles de millones de oraciones y ofrendas que gestionan, nunca jamás nadie había pedido ser menos estúpido. En mi libro ironizaba sobre lo bien que venía ser estúpido a algunos gremios. Pero hoy, amigos, creo que puede salir muy caro. Así que recen o espabilen.”

Enlace corto:  http://bit.ly/9xifSX

Publicado el 18 febrero 2010 en 2T, el libro negro, metáforas, paistrategia, Web/Tecnología | Enlace permanente | Comentarios (4) | TrackBack (1)

Enviar a Twitter

Pagar por estar

Hoy en prensa: Según el Banco de España, las familias españolas destinaron el 36,5% de su renta bruta disponible a la adquisición de una vivienda en 2005, lo que supone incrementar en 1,5 puntos el esfuerzo que tenían que hacer un año antes y representa su mayor sacrificio financiero desde 1996.

Unos cuantos años antes, los siervos vivían en caseríos o aldeas que estaban en las tierras del señor feudal. Este prestaba tierras y protección a los campesinos a cambio entre otras cosas del “arativum”, que las tierras señoriales fueran trabajadas por sus siervos durante dos o tres días a la semana. Cada uno trabajaba esos días a la semana para el señor y el resto para sí mismo. O sea 2,5/7 = 35,7%

Esto podría interpretarse por alguien malintencionado como que hemos retrocedido hasta el nivel de siervos y nos acercamos al de esclavo. Con la desventaja de que ninguno de éstos araba de noche y en general era más difícil despedirlos. Pero claro, las cosas son mucho más complejas que todo eso y afortunadamente todos sabemos que la tecnología poco a poco nos libera del trabajo.

Publicado el 30 enero 2006 en 1T, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (10) | TrackBack (2)

Enviar a Twitter

Teorías económicas

Grandes mentes han dedicado su vida a desentrañar los secretos de la economía humana. Una inteligente selección de los más revolucionarios de entre ellos está recogida en este post de Marginal Revolution.

Pues bien, estoy convencido que me leo tres veces todo lo que han escrito estos señores, y sigo sin entender lo que está pasando en el sector eléctrico español.

Necesitamos un nuevo armazón teórico, una especie de Teoría de la Relatividad que explique estas anomalías, pero el selecto intelecto en pos del Nobel de Economía no mira para acá, mientras nos dan opas con ondas.

La única profesión que por obligación debe intentar contar esto, los periodistas, no publicarán un ensayo académico sobre el tema. Pero me ha parecido percibir, a base de leer sus artículos y simplificando, que existen cuatro teorías base para explicar este fenómeno tan idiosincrásico. No son teorías meditadas, ni probablemente conscientes, pero casi todo lo que escriben o emiten por las ondas suele sostenerse sobre discursos y premisas basadas en alguna de ellas.

  • La Teoría del Mágico Mundo de Color Poohsostiene que el Ratoncito Pérez existe y paga impuesto de transmisiones patrimoniales, y que no sólo es falso lo que decía Perich de que a partir de cierta cantidad de pesetas las personas honradas se pueden contar con los dedos de una oreja, sino que al contrario.

Por tanto, todas estas operaciones surgen naturalmente de los mecanismos del capital para favorecer intercambios y gestiones más eficientes que redundarán sin duda en el bienestar común.

  • La Teoría de los PaladinesPaladin ve el terreno económico como un campo de honor donde los grandes caballeros adinerados hacen sus lances y duelos cara a la galería de escuderos y siervos que no hacen más que aplaudir. Más que la bolsa (que ya da de sí como para sufragar todos los lujos del cuerpo propio y de varias generaciones posteriores), importa la honra y el poder. Claro que los dineros también se miran mucho, porque a veces son los puntos del juego, y siempre la motivación de los segundones.

Según esta teoría, cuando en las recientes guerras del norte el válido Flo invade el reino de Uf con la puerta que le abre Bo III en las narices de las tropas de Or, el adalid de las tierras del noroeste, que también esperaban la señal de Bo III, es porque Bo III deseaba vengarse de Or ya que se consideraba ultrajado tras un desplante de Or hace año y medio, cuando le propuso formar parte de su mesa redonda y Or se negó. Y si Or no entró en guerra por Uf es porque pensaba que una vez roto el pacto entre caballeros, lo honorable era retirarse, hasta la próxima, que será pronto.

La gesta es aún más compleja, pues intervienen las huestes del reino del oeste, y la zarina, la exmujer de Or. Poco antes, en el vecino territorio de End, las hijas del Mio Piz eran opadas sin consentimiento y deshonradas por los infantes de Gabarrión (“Será como tener un hijo: se pone el semen y luego se espera nueve meses a ver qué sale”). El Mio Piz trata de evitar el destierro e inicia una lucha personal de la que espera salir campeador... Vamos, que aquí sale trasquilado hasta traidor obispo Don Opas.

Todo esto se cuenta con abundancia de citas (“Por encima de mi cadaver”), llamadas, descalificaciones, gestos, viajes en avión privado, piques en restaurantes, etc. Esta corriente de análisis teórico es con diferencia la más divertida, y es lástima que no se prodigue más.

  • La Teoría del Thriller Económico254454 visualiza estas historietas de nuestros mercados como una trama que logra el suspense mediante la tensión dinámica entre intereses económicos de ciertos grupos. Como en los thriller, los que intrigan tratan de permanecer ocultos mientras apoyan a su grupo, y los periodistas como si fueran detectives, juegan a desenmascararlos.

Las tramas pueden visualizarse como extraños entes articulados, con piezas fijas, las organizaciones que se conoce que están en el pacto, y otras supletorias, que se agregan y desagregan en función de los objetivos, sorprendiendo a investigadores y oponentes, algo así como los Roblock.  Así, deben incorporar muñidores y testaferros en forma para encargarse del hilado fino, pagar los oportunos peajes para que los críticos de la película (que curiosamente suelen ser también distribuidoras) no hagan mala crónica, y garantizar el engrasado de autoridades, reguladores y otros representantes públicos. Pero los actores principales son todos económicos.

Toda esta coreografía termina tras el éxito o fracaso de la función, momento en que se cierra el teatro y se reparte la taquilla entre la compañía y los artistas invitados.

  • La Teoría de la Conquista PolíticaPolitician01_sm_1 es similar a la teoría del thriller económico, sólo que de forma inversa a la anterior, a las tramas económicas se les considera meros apéndices de más profundas y poderosas alineaciones ideológicas, que son las que llevan la iniciativa. Así, las refriegas se verían dentro de un constante declive de la sociedad civil frente a la intervención política, donde las distintas corrientes partidistas luchan constantemente por los nuevos territorios conquistados.

Los objetivos de fondo no son ya personales o económicos, sino partidistas, territoriales o simplemente de casta. En las crónicas de los periodistas que siguen esta teoría, los alineamientos son más patentes, las luchas menos sutiles y la posición propia evidente.

¿Y dónde se dan más estas disciplinas teóricas?

  • La Teoría del Mágico Mundo de Color suele aplicarse en las declaraciones de las instituciones y de los que toman la iniciativa, así como en la prensa afín, notas de prensa y casos de los MBA.
  • La Teoría del Paladín se ve en confidenciales de internet, tertulias radiofónicas, escasas columnas escritas y entre los directivos de las empresas implicadas. Una reciente circular de la CNMV exigiendo dar cuenta de las relaciones afectivas podría colocarla incluso en las revistas del corazón, según el Financial Times.
  • La Teoría del Thriller Económico es la favorita de la prensa económica, de los antisistema y también empapa algunos informes de bancos de inversión.
  • La Teoría de la Conquista Política es la de los medios no afines, la de la oposición, la de los curritos y la de los taxistas.

¿necesitaremos alguna "teoría unificada" para acercarnos a la verdad?

Publicado el 30 septiembre 2005 en 1T, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (6) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

IT. Cuatro perspectivas.

Unos chicos que están empezando en esto de la consultoría estratégica, McKinsey, hoy mismo envían un artículo en su Newsletter “When IT lifts productivity" (accesible si te registras) en el que un estudio de 100 empresas industriales demuestra que realizar inversiones adicionales en IT por sí solo no es suficiente para aumentar significativamente la productividad. Mejorar la gestión (en sus aspectos de gestión de costes, de talento o del desempeño y alineamiento con los resultados) tiene un efecto bastante mayor, si bien sólo se alcanzan resultados excelentes cuando se hacen ambas cosas a la vez.

Mckinse Una buena reflexión también para los hacedores de políticas en la UE y en España, que con el Plan Avanza que se documenta de lujo en Tintachina, afronta (de nuevo) el reto de alcanzar la media europea en los principales indicadores de Sociedad de la Información en 2010. Las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) son clave en el retraso europeo en productividad respecto a EE.UU. (y el español frente a la Europa que nos gusta) pero para apalancarlas en productividad hay que trabajar los aspectos soft de gestión en la empresa (y la educación ahí y en las casas). A ver si nos va a salir la torta un pan.

Cambiemos a la perspectiva del inversor riesgo. Este mes, un inversor de capital riesgo decide que es el momento de retirarse. Como es profesor del MIT - y además fundador de la consultora Yankee Group - Howard Anderson, no se resiste a explicar sus razones en Technology Review. Tienen que ver con la “comoditización” de la IT, ya no es tan estratégica. Y una dinámica de reducción de costes tiende a concentrar el sector y no ha favorecer el éxito del pequeño innovador. Más capital (que acude al olor de las rentabilidades pasadas) para menos retornos. Abriremos restaurantes cuando la gente haga la digestión.

Y ahora a la de un innovador de un sector asociado. Shigeru Miyamoto, el creador de Super Mario Bros, es entrevistado en Wired. Creo que un extracto de esta entrevista puede dar pistas para quien quiera intentar romper ese ciclo:

What's happening with video games is the same thing that happens with anything new and interesting. At the beginning, everybody wants to see what it is. They gather around and check it out. But gradually, people start to lose interest.

The people who don't lose interest become more and more involved. And the medium starts to be influenced by only those people. It becomes something exclusive to the people who've stuck with it for a long time. And when the people who were interested in it at first look back at it, it's no longer the thing that interested them.

So obviously, it's very important for us to create brand new things that bring back those people. But it's just as important to create the kind of games that current gamers know they like.

Publicado el 28 junio 2005 en 1T, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

"Hora et labora" no es lo mismo

Del post anterior se deriva éste: ¿por qué nos cunde tan poco el tiempo a los españoles en el trabajo? La baja productividad española es algo más que un tópico. Por ejemplo, revisando el reciente “The EU-15’s New Economy: A statistical portrait”, de la Comisión Europea, salen cosas curiosas, como que somos uno de los países donde menos gente trabaja y sobre todo que nuestra productividad por empleado está cinco puntos por debajo de la media europea. Cosa particularmente curiosa porque nuestro país es probablemente el de más horas de trabajo por empleado y año en Europa, pero no extraña ya que es consistente con la reducción relativa de nuestra productividad que nos lleva sorprendiendo año tras año desde los años 80 y aquí no pasa nada mire usted.

Vamos a preparar la receta de la baja productividad. Algunos ingredientes salen del mismo estudio y tienen mucho que ver con cuánto valor añadido aportamos y si aprovechamos los nuevos medios para ser más eficientes. Por ejemplo, nuestro país es el que tiene menor gasto público en educación (EU15), en el que menos actividades innovadoras se realizan en sus empresas industriales y de servicios, en el grupo de menor intensidad en I+D y en petición de patentes por empleado (con Portugal y Grecia), tras Portugal, la que menos porcentaje de trabajadores están en industrias del conocimiento, la peor en comercio electrónico, entre las que menor inversión realizan sus empresas en tecnologías de la información y comunicaciones (cuya relación con el crecimiento económico está probada)…

Lo revuelves todo un poquito, y entonces echas en la olla recuerdos como con encuestas que recuerdas que evidenciaban en nuestro país un escaso interés en Internet, la sorpresa que te causaron las infraestructuras que viste en otros países, por no hablar de la seriedad institucional, la encuesta que plasmaba a unos universitarios ansiosos de eludir el trabajo (salvo de funcionario), y casos que conoces de empresarios que han preferido invertir en inmobiliario porque… modernizar sus empresas nunca les daría esas rentabilidades de 8-15% anual, y de multitud de otros empresarios y directivos cuyas habilidades dejan mucho que desear. Poner o no la demanda constante de mayor flexibilidad laboral como receta para la productividad es a gusto del comensal.

Después de reposar el guiso al aire de esta calurosa primavera, recuerdas a quien piensa que el clima determina a los pueblos, y entonces lo aderezas con algunos hábitos, que no por tópicos han de estar caducados. Uno es la siesta reprimida que sigue a esas comilonas que nos rompen la jornada, otro ese ingenio latino que quiere decir que aquí es imposible poner orden y método, que cada uno es un jefe, qué inventen ellos, otro ese "qué dirán" que hace que en muchos sitios se olvide lo que bien sabíamos de pequeños de “tonto el último”…

Os he dado bastantes ingredientes de este pastel que nos tenemos que tragar. Ayudadme a decidir la medida de cada uno votando en esta pequeña encuesta. Podéis seleccionar varios. Y si creéis que se me he pasado alguno, ¡comentadlo!

PD: El que quiera entender mejor las implicaciones de la opción "el dueño prefiere invertir en pisos", que no se pierda este post de Consultor Anónimo en el Blog Salmón




¿Por qué la productividad española por hora trabajada es tan baja?
somos poco tekis, y los jefes menos
la comilona y las siestas reprimidas
el qué dirán si salgo a la hora
el dueño prefiere invertir en pisos
qué inventen ellos: nada de innovar
hemos exorcizado al espíritu emprendedor
esa desorganización tan idiosincrática
la legislación laboral nos mima demasiado
no estudiamos ni hablamos inglés
el gobierno tiene esto hecho un asco

Ver resultados
Ver comentarios
Encuestas ??.com

Publicado el 06 junio 2005 en 1T, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (9) | TrackBack (3)

Enviar a Twitter

La juventud exige "Operación Manguitos" ya!

Hace unos días, el ministro de Industria, José Montilla, mostraba justificada preocupación por el futuro de la productividad y competitividad españolas, e indicaba la naturaleza de las medidas que el gobierno prevé tomar. Son de manual:

  • aumentar la inversión productiva (más y mejores infraestructuras e incentivar el stock de capital tecnológico)
  • invertir en educación y formación
  • mejorar el sistema de innovación (el porcentaje de empresas innovadoras en el Estado español es de los más bajos de Europa)
  • crear mecanismos para que los mercados de capital-riesgo se puedan desarrollar
  • fomentar un mejor clima empresarial con el fin de facilitar la creación de nuevas empresas

¿Qué tienen en común? Todas ellas - incluso la última aunque no lo parezca (es un interesante eufemismo) -  son medidas "hard": invertir, primar económicamente, crear o cambiar normas, o introducir algún agente.

Voy a citar una evidencia de que hay mucho que hacer en otros aspectos más “soft” que mejorar las infraestructuras:

Hace una semana, la Fundación BBVA presentó un estudio sobre una encuesta a 3.000 universitarios españoles. Si, ya sé la cita de Mark Twain (que él mismo no se atribuye) pero es que a veces también se sacan resultados trabajando con medias verdades...

Pasaré sobre los aspectos que se han resaltado en los titulares, como que los universitarios son “progres”, de izquierda o que reniegan de la globalización, EE.UU., las multinacionales o la Iglesia. Si leéis el informe que acompaña la nota de prensa en la web de la Fundación, podéis comprobar que detrás de los titulares hay matices, y datos aún más curiosos:

El primero: ¡Menos de la mitad tiene entre sus planes buscar trabajo cuando acabe la carrera! ¿se lo han comentado a sus padres? El resto espera prolongar sus estudios, con diversas modalidades. Cultivarse pero no cosecharse.

Dibujo

El otro dato curioso es que ante la pregunta de en qué sector o actividad les gustaría trabajar, más de un 25% elige la Administración. Dulce pero complicada aspiración (comparense los 180.000 titulados que entran en la universidad cada año con las menos de 1.000 plazas anuales para titulados superiores en la Administración Central). El porcentaje debe ser aún mayor, pues hay respuestas ambiguas, y una encuesta previa de Accenture que habla de hasta un 46% de funcionarios vocacionales entre los universitarios.

Vamos, que si se pudiera cumplir cada uno de los que trabaja en la privada tendríamos derecho a un funcionario personal exclusivo, con foto familiar impresa en nómina. Ya veo un próximo "Operación manguitos" y centenares de miles de jóvenes apuntándose. Endemol, atentos.

Dibujo2

Quizá me equivoque, pero me da la impresión de que en los datos de esta encuesta se detecta un débil espíritu de lucha y un punto de cinismo en la que debería ser la élite en nuestra futura economía del conocimiento.

Creo que cuando se habla de competitividad se está ignorando la necesidad de actuar en otra dimensión tan importante o más, la mental: la vocación de emprender, el prestigio de la empresa como institución, el reconocimiento y el orgullo de ser un buen profesional, la ilusión de aportar, etc. El peor enemigo de la competitividad y la productividad es que los comportamientos que las fomenten estén mal vistos, no las infraestructuras mediocres. Y no es sólo cuestión de marketing, hay que ir al fondo de los problemas: las percepciones suelen tener su base.

En cualquier caso es alentador que el 82% de los universitarios esté muy satisfecho con su vida y que el 57% crea que mejorará en el próximo año...

Publicado el 10 marzo 2005 en 1T, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (15) | TrackBack (1)

Enviar a Twitter

“Small chicken, enemy of Franco” (Nuestro inglés)

Desde hace unos meses se puede escuchar en la FM de Madrid (y en Internet) una emisora de radio peculiar: Vaughan Radio. Es una forma variada, simple y entretenida, de repasar y aprender inglés, gracias a profesores-locutores nativos. Muy recomendable el programa estrella  “Cloverdale's Corner”

Richard Vaughan fundó Vaughan Systems en 1977. Este MBA por el IESE ha sabido afrontar con originalidad y “entrepreneurship” uno de los más graves problemas de nuestra educación (y competitividad): nuestro bajo nivel de inglés.  Ha sido pionero en iniciativas como las del “pueblo inglés” donde conviven durante 10 días 20 angloparlantes con 20 estudiantes de inglés, ayudando a “soltarse”.

Un anuncio escuchado en su radio me ha hecho reflexionar: proponen un Máster en Inglés Profesional, intenso (168 días lectivos, 6 horas diarias de clase, 4 horas diarias de trabajo personal, convivencia con nativos, evaluación que puede significar la no continuidad en el programa). El anuncio representa un diálogo entre el responsable de la bolsa de trabajo de una importante escuela de negocios y alguien encargado de admisiones. El primero solicita que se cribe a los seleccionados por su nivel de inglés, porque si no, él no puede “colocarlos”. Después se incita a primar este tipo de esfuerzo personal y económico sobre otras posibilidades de postgrado, asegurando que es más efectivo en la búsqueda del primer empleo que un programa MBA, y que una temporada en el extranjero tiene más incertidumbre en los resultados.

No tengo referencias para recomendarlo, pero estoy de acuerdo en lo básico, e incluso iría más allá:

  • Saber bien inglés te distingue para un primer empleo. No hay nada en que se mienta más en los CV. No sólo eso, como hay tan pocos que lo dominen suficientemente en las organizaciones, es un buen pasaporte hacia experiencias y responsabilidades interesantes que favorecerán tu carrera.
  • Creo que se saca más rendimiento a un MBA si es un Executive, es decir, si lo realizas mientras trabajas. Porque te exige más, te enseña a priorizar, las intervenciones de tus compañeros son más productivas, el network más interesante pero sobre todo porque te enteras de qué va la cosa. Esto no sólo lo digo yo, me lo dijo el decano de una importante Escuela de Negocios tomando un café.
  • Saber bien inglés es una gozada. Multiplica las posibilidades de tu vida social y cultural. Ahora que es fácil y barato acceder a contenidos en inglés no hay excusa.
  • Este país necesita mejorar su nivel de inglés para mejorar su competitividad. Habrá quien piense que podemos esperar a que el español desbanque al inglés en EE.UU., que la inteligencia artificial nos saque de estos esfuerzos o que podemos esperar al chino. Pues no, aunque nos traduzcan todas las películas y series (lo que tiene parte de la culpa), no.

Referente a este punto, dejar claro que no basta con chapurrearlo, como hasta ahora. Los detalles y la comodidad de la comunicación son importantes. Necesitamos mucha más gente que no sólo lo sepa, sino que lo domine. Los acuerdos y actas tienen flecos sutiles, y las relaciones personales tienen que ser fluidas, no implicar esfuerzo.

Yo he trabajado bastantes años en temas internacionales, precisamente por saber inglés algo mejor que la media. He conocido a una raza de españoles heroicos, que con un inglés tipo Morancos han hecho cosas increíbles. Como a los antiguos conquistadores, la falta de medios no les arredraba. Pero esa época debe pasar.

No puedo evitar contar esta anécdota sobre uno de ellos. Intentaba hacer reír a un director holandés traduciendo al inglés este conocido (aunque leyenda urbana) ejemplo de humor de la revista humorística La Codorniz, una de las pocas que, con sutilezas y dobles lecturas, se oponían al régimen de Franco. Se supone que publicó: “Parte meteorológico: Reina en toda España un fresco general procedente de Galicia..."

El compañero que lo intentaba debía sumar sus limitaciones con la inherente dificultad de traducir el juego de palabras. Pasaban los minutos pero no se desanimaba. El holandés no entendía nada, y los españoles creíamos que no nos podíamos reír más. Pero nos equivocábamos. Porque al fin el holandés preguntó: Who is “codornis”?.

Y nuestro compañero, hombre de recursos, se agachó, hizo la gallina un rato por la sala y por fin pronunció debajo del nunca tan atónito holandés esta frase histórica que le terminó de desconcertar: “small chicken, enemy of Franco”.

Publicado el 14 diciembre 2004 en 1T, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (6) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

esdrújulas históricas

Pessoa: “Todas las palabras esdrújulas, como los sentimientos esdrújulos, son naturalmente ridículas”.

Serán cosas mías, pero siempre he desconfiado del exceso de esdrújulas. Las pobres no tienen la culpa en sí, pero por algún extraño motivo parecen atraer a quienes no son francos, quieren darse importancia o no saben que decir.

Hay esdrújulas que consiguen ponerse de moda. “Estratégico”, hace poco en la empresa todo era estratégico. Si en la convocatoria de una reunión lo ponía, se llenaba. Ahora la que veo con garra es “histórica”. La pena es que antes me hacía reír, y ahora me preocupa. Me explico: cuando los locutores deportivos dicen “gol histórico” o “derrota histórica”, es divertido, cuando en los telediarios oigo “deuda histórica”, “justicia histórica”, “territorios históricos” o “verdad histórica”, me preocupo.

En post anteriores, he hablado de cómo decrece el gancho de los partidos. Cuando otras motivaciones flaquean para mover a su clientela, el odio constituye una interesante reserva de energía. Y la historia de nosotros vs. los otros es uno de las mejores formas de hacerlo salir. Hay quien ha llegado a justificarme la enseñanza sesgada de la historia “para compensar”. En nuestro país, diversos poderes no se conforman con tener competencias en el presente, quieren tenerlas en el pasado.

Por eso me parece tan interesante la iniciativa del blog Modernista, que incluye posts comentando libros de historia. Leer y comparar interpretaciones de nuestra historia va a pasar de ser un placer a ser también una necesidad. Porque entre "esdrújulas", prefiero que a nuestra historia la interpreten los académicos antes que los políticos.

Publicado el 19 octubre 2004 en 1T, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (2) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

Vuelva usted mañana, y otros ratios

Ya está aquí el Eurostat Yearbook 2004. Ahí se puede comprobar que en los últimos 10 años la productividad española por hora ha descendido respecto a la media europea, situándose en torno al 80% de ésta. Sin embargo, la productividad por persona, aunque pero que la media, se acerca a ésta. Es decir: trabajamos peor que los europeos y aunque echamos más horas no les alcanzamos.

Además, sufrimos retraso en otros factores como la inversión en I+D, inversión en educación o desarrollo de las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones), que son claves para el incremento de la productividad.

Pero es que el tema no se acaba ahí: desde la segunda mitad de los años 90, Europa sufre un retraso frente a EE.UU. en el aumento de la renta per cápita, debido al incremento del gap en productividad laboral y, sobre todo, en la eficiencia de la utilización del trabajo. Los sectores productores y usuarios intensivos en TIC suponen en EE.UU. el 39% del PIB, mientras que en Europa alcanzan el 33%. Es decir, estamos sentados en los vagones de cola de un tren que va rezagado.

Las claves que a cualquiera se le ocurren para mejorar nuestra eficiencia en el trabajo pasan por mejorar la inversión en el desarrollo del capital humano y los medios tecnológicos, aumentar nuestra competitividad y crear un clima más favorable para la creación de empresa. Pero como los efectos de las medidas pueden no verse en una legislatura, quizá sean sustituidas por otras medidas más cosméticas e inmediatas...

Conil
Aunque quizá el problema sea más de los “adentros”. No puedo evitar incluir una breve cita de Larra en “vuelva usted mañana”:

Verdad es que nuestro país no es de aquellos que se conocen a primera ni a segunda vista, y si no temiéramos que nos llamasen atrevidos, lo [comparáramos] compararíamos de buena gana a esos juegos de manos sorprendentes e inescrutables para el que ignora su artificio, que estribando en una grandísima bagatela, suelen después de sabidos dejar asombrado de su poca perspicacia al mismo que se devanó los sesos por buscarles causas extrañas...

“--Puede perjudicar a los que hasta ahora han hecho de otra manera eso mismo que ese señor extranjero quiere [hacer].
--¿A los que lo han hecho de otra manera, es decir, peor?
--Sí, pero lo han hecho.
--Sería lástima que se acabara el modo de hacer mal las cosas. Conque, porque siempre se han hecho las cosas del modo peor posible, ¿será preciso tener consideraciones con los perpetuadores del mal? Antes se debiera mirar si podrían perjudicar los antiguos al moderno.
--Así está establecido; así se ha hecho hasta aquí; así lo seguiremos haciendo.
--Por esa razón deberían darle a usted papilla todavía como cuando nació.
--En fin, señor [Bachiller] Fígaro, es un extranjero.
--¿Y por qué no lo hacen los naturales del país?
--Con esas socaliñas vienen a sacarnos la sangre.
--Señor mío --exclamé, sin llevar más adelante mi paciencia--, está usted en un error harto general. Usted es como muchos que tienen la diabólica manía de empezar siempre por poner obstáculos a todo lo bueno, y el que pueda que los venza. Aquí tenemos el loco orgullo de no saber nada, de quererlo adivinar todo y no reconocer maestros. Las naciones que han tenido, ya que no el saber, deseos de él, no han encontrado otro remedio que el de recurrir a los que sabían más que ellas.

Un extranjero --seguí --que corre a un país que le es desconocido, para arriesgar en él sus caudales, pone en circulación un capital nuevo, contribuye a la sociedad, a quien hace un inmenso beneficio con su talento y su dinero. Si pierde, es un héroe; si gana, es muy justo que logre el premio de su trabajo, pues nos proporciona ventajas que no podíamos acarrearnos solos. “


Publicado el 09 octubre 2004 en 1T, paistrategia | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)

Enviar a Twitter

Twitter Updates

@estratega en Twitter:


    Licencia de Creative Commons
    This obra by Rafael Martínez is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.