12/05/05

Hombre rico, hombre pobre, hombre pobre, hombre pobre, hombre pobre, hombre pobre, hombre...

He estado pensando sobre el tema, y empiezo a creer que es mejor ser rico que pobre. No niego las evidentes ventajas de la pobreza, tan alabadas por poetas, proletas y profetas. He estado a punto de recomendar a mis lectores esta opción. Porque reclamo aquí que algún día los políticos nos dejen decidir nuestra opción económica como ahora se permite elegir la sexual.

Pero aunque parezca chocante, puestos a elegir, me parece mejor poder comprarte más cosas que qué no. Y luego hay otras externalidades positivas. Por ejemplo, recuerdo una entrevista leída en peluquería que se hacía a una señorita que estaba en muy buenas condiciones, y que se había casado recientemente con un magnate de edad venerable, tras separarse recientemente de otro. La señorita comentaba que, en efecto, ella buscaba hombres ricos, pero no por su dinero. Según ella, la gente pobre está demasiado obsesionada con ganar dinero y llega demasiado cansada a casa como para prestarle la atención emocional y los sofisticados cuidados que ella necesitaba. Yo tampoco quiero estar obsesionado. Quiero ser natural y zen como por ejemplo Botín.

Opino que es más fácil, si lo intentas con convicción, pasar de rico a pobre que de pobre a rico. Se ve que el número de plazas del club de rico está limitado, y hacen lo imposible para que no llegues. Así que ante la duda, mejor rico, que siempre puedes arrepentirte y volver a la virtuosa vida del pobre.

Y si le coges gusto, pues nada, a disfrutar, porque tampoco es tan fácil, al menos por estos parajes, que te apeen de rico si no quieres.

Voy a explicar un poco este último punto. Si la vida fuera como la lotería, los ricos tomarían más boletos y seguirían ganando, con cierta incertidumbre, cantidades mayores que las de los pobres en general, que juegan menos. Pero a la larga, y ayudado por la fricción de los impuestos al juego, la ventaja inicial de muchos se diluiría. Habría rotación.

Pero la vida no es una lotería, sino un casino que tiene algunos dados trucados, y hay quien sabe cuáles son, y quien cobra por explicar cuáles son y cómo jugarlos.

Así, hay asesores financieros, bancos de inversión, abogados y hasta países de conveniencia que viven muy bien de ayudar al rico a seguir siéndolo.

Otras ventajas del nacido rico es el acceso a relaciones, formación, capital de despegue y hasta una seguridad en sí mismo que carece el que se ha criado a sopapos por llorón el lugar de con la nanny en el cuarto toda la noche para acunarlo. Todos ellos factores de éxito.

Luego si eres rico, por ejemplo, puedes comprar lotería de sorteos donde no todos pueden jugar. Por ejemplo, si en lugar de gastar 3 euros en el décimo del jueves te compras unos pisos en un barrio de nueva creación quizá la probabilidad de premios y su cuantía sea mayor que el de la lotería, pero algunos no pueden jugar porque cada décimo sale muy caro. Ricos famosos se sabe que  juegan a esto. Ayuntamientos y bancos también.

En el caso anterior había también un factor curioso: dinero en impuestos para ayudar al comprador que pasan fugazmente por las manos del pobre para acabar embolsados por un rico. Pero hay un caso mejor que elude el factor de incertidumbre que es un pobre en el camino. Por ejemplo, si eres un rico de toda la vida seguro que tenéis en la familia alguna finquita inoperante a punto de perder las subvenciones, o algún coto de caza en desuso. No es el caso si eres pobre, donde no es probable ni que acabes bajo tierra. Pues le pones a la finquita unos paneles solares que en toda su vida podrán recuperar la energía que costó fabricarlos y vendes la energía a precio primadísimo y regulado a las eléctricas, que tienen obligación de comprarla, y que acaban trasladando el coste a sus facturas bimensuales. Por supuesto, que si tienes algún villa cerca no emplearás esta energía, sino la de la eléctrica, que te sale mucho más barata que la que produces.

Y finalmente, y aunque es improbable que leas a Chomsky si eres rico, intuirás que las empresas tienen derechos de individuos inmortales, y lo aprovecharás para que tus retoños puedan seguir decidiendo si siguen siendo ricos o no, eludiendo los impuestos de sucesión.

En fin, "que lo tengo claro".

Posted on mayo 12, 2005 in Y si... | Permalink | Comentarios (16) | TrackBack

28/04/05

1984 index

Si habéis leído “1984”, de Orwell, recordaréis los tres eslóganes del Partido que dirigía esa opresiva sociedad:

WAR IS PEACE (La guerra es paz)
FREEDOM IS SLAVERY (La libertad es esclavitud)
IGNORANCE IS STRENGTH  (La ignorancia es fuerza)

Aquí podéis ver los eslóganes en el manuscrito original. Esa contradicción entre términos es típica de lo que en el idioma de esa sociedad (el Newspeak) se conoce como doublespeak, la capacidad de hacer aceptar términos absolutamente contradictorios a la vez, todo un ejemplo de manipulación mental (que tiene bastante que ver con la disonancia cognoscitiva que ya comenté aquí).

1984 inquieta por lo que pueda tener de premonición más allá de la crítica al sistema soviético, por lo que es una tentación intentar ver si estos eslóganes empiezan a están vigentes. Para eso no hay más que escuchar a los medios y ponderar (1) si esas frases se usan ya como eslogan para adoctrinarlos (2) si aunque no sea así, describen estrategias que se aplican. Y de paso, busco algún equivalente en la empresa.

WAR IS PEACE. Creo que no hay dudas sobre la vigencia que ya ha alcanzado el primero. Cuando los antiguos Ministerios de la Guerra se llaman de Defensa (aún no “de la Paz” como en 1984) es claro que eslóganes de concepto similar a este se utilizan con frecuencia, como “guerra preventiva”, “fuerza de pacificación”, o simplemente con eufemismos que disfrazan para hacer más tolerable la violenta realidad. Realidad que por otra parte es deseable presentar porque es mediática: la paz no aumenta audiencias, no hay acción, argumento, intriga o drama humano. En la paz no hay buenos ni malos, ni “ejes del mal”. Es aburrida. La guerra es interesante y se vende como útil para mantener la paz, o al menos una paz relativa. Está aquí para quedarse.

Así que por ser estrategia practicada y predicada con y sin palabras, aunque discutida y no omnipresente, al eslogan “War is peace” le asigno un grado de avance de, por ejemplo, un 50%.

FREEDOM IS SLAVERY. Éste me resulta más difuso como concepto, y desde luego no se osa aún a repetirlo como eslogan. No obstante, lo que sí se aprecia es una tendencia invocar la protección de las libertades para justificar medidas que las reducen. Por ejemplo, se repite que retroceder en el derecho a la intimidad de las comunicaciones es indispensable la lucha contra el terrorismo, o que impedir la producción económica de ciertos medicamentos es crítico para la futura innovación y diversidad en la industria farmacéutica. Cosas que no tienen porque ser falsas si limitamos nuestro pensamiento a las "reglas de tres". La trampa está en las palabras “indispensable” o “crítico”.

Este tendencia al compromiso imediato de nuestras libertades en defecto de esfuerzos de imaginación y negociación por parte de “proveedores” públicos y privados es preocupante, y puede constituir un impulso a la próxima “esloganización” de la idea “freedom is slavery”. Pero como aún es sólo incipiente, y no está exenta de razones, le asigno sólo un 10%.

IGNORANCE IS STRENGTH.  Este último eslogan no se divulga abiertamente, porque a nadie le gusta que le digan que le guardan secretos por su bien. Pero sin embargo, como estrategia es utilizado ampliamente. Y se lo ponemos fácil. La audiencia es poco exigente y famoseo, deportes y reality colman las necesidades informativas de muchos, que no buscan más que evasión y algo de que hablar. Y que la información pasa varios tamices de intereses antes de alcanzarnos. El viejo “panem et circenses” donde el espectáculo aletargador hace el circo y la publicidad de los intermedios es reflejo del nuevo pan consumista. La gente “quiere saber”, pero no se esfuerza mucho. No sé dónde leí que la televisión era “el chicle de los ojos”, y que el cerebro tiene más actividad dormido que viendo la televisión. El ruido es más efectivo que el silencio, y los contribuyentes pagan agencias especializadas en perfeccionarlo para defender los intereses nacionales. Bienvenidos a la Sociedad de la Desinformación.

Como eslogan tiene de momento menos futuro que el resto, porque el que lo escucha debe asumir una posición infantil ante el que se lo dice, y eso no encaja con el halago habitual. Pero como estrategia práctica es utilizado en gran medida. Es comúnmente asumido que mantener cierta ignorancia en la sociedad supone fuerza. Por eso se queda con un 30% de avance.

Así que, en resumen, el grado de vigencia de los 3 eslóganes calculado combinando la práctica y la prédica puede estimarse en un 30%. Vigilemos este ratio antes de que sea asfixiante.

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Epílogo: los 3 eslóganes en la empresa:

WAR IS PEACE: Ya comenté en este post el tirón que tiene el lenguaje bélico en el mundo empresarial. Y detrás de esa jerga se esconde la idea de que hay que ser agresivo para mantenerse. Para sobrevivir, no basta con defenderse, hay que ser ambicioso y atacar. Y en la economía actual, eso no tiene porque ser mentira. El problema es que esas actitudes contaminan también los comportamientos en el interior de la empresa...si no más allá.

FREEDOM IS SLAVERY. Y en la empresa, es paradójico como las nuevas teorías que prometen iniciativa y realización para el profesional o directivo pasan por la implantación de importantes esquemas de control y recogida de información centralizados que tienen potencial (ya veremos qué pasa) de convertirse en mejorados sistemas de coerción.

IGNORANCE IS STRENGTH. Y en la empresa tampoco se defiende la ignorancia, y menos ahora que viene la Economía de la Infomación. Pero es donde más se practica que “la información es poder” reteniéndola entre áreas, entre jerarquías e incluso empleado a empleado. El poder no es saber, sino que otros ignoren. Y la medida de la valoración del conocimiento está en la valoración de la función de formación ¿Qué es lo primero que se cae cuando hay que reducir los presupuestos?

Posted on abril 28, 2005 in Y si... | Permalink | Comentarios (7) | TrackBack